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Jueves 14 Febrero, 2013

La tarea que les dejo a los emprendedores es: aprendan a reconocerse, a cimentar sus actitudes y a descifrar su propia “receta” emprendedora


La receta

Ser emprendedor no es para todos. En función del desarrollo que requiere el país, los emprendedores y el Gobierno buscamos fortalecer el “ecosistema emprendedor”.
Es cierto que la “estrategia-país” de impulso al emprendedurismo está en sus primeras etapas y que en un mundo ideal ya la fase de “prueba y error” no debería prevalecer, pero cuidado: cada parte debe asumir su papel. En este foro quiero concentrarme en el recurso más tangible pero irónicamente menos visible: el emprendedor.
No hay una “lista de chequeo” que con cumplirla convierta a alguien en un emprendedor. Se pueden enunciar entornos propicios, como lo representan las incubadoras de empresas, pero no logramos mucho si no encajamos todas las piezas del rompecabezas, de ahí que el capital humano sea actor principal de esta historia.
El emprendedor debe descubrirse a sí mismo. No debe ser impuesto por terceros ni forzado por uno mismo. Hay personas que nos rebasan en capacidades intelectuales, pero que simplemente no son emprendedores. No porque no hayan nacido para esto (personalmente creo que uno no nace sino que se hace emprendedor), sino porque no están dispuestos a esculpir/modelar las actitudes necesarias para convertirse en tal.
¿Receta para transformarse en emprendedor? No creo que exista. ¿Actitudes necesarias? Muchas.
El emprendedor no se da por vencido fácilmente, cada vez que menciona su proyecto algo de esto escucha:
1. ¿A quien se le ocurrió que esto era buena idea?
2. ¿Donde están el plan de negocios y los flujos de los próximos 60 meses (cinco años)?
3. ¡Te falta mucha experiencia aún!
4. ¡Piensa en tu estabilidad laboral!
Aun así no está dispuesto a renunciar a su sueño. Ojo: una cosa es ser perseverante y otra ser terco: se debe escuchar lo que nos dicen y no forzar lo que no es viable, pero sin olvidar lo que queremos y en lo que creemos.
El emprendedor aprende rápidamente que necesita una estrategia, que no basta con tener el qué hacer, sino que necesita planificar cómo va a lograrlo.
El camino al éxito es empinado y lo sabe. Vendrán muchos sacrificios y riesgos que muy pocos tomarán con el emprendedor (porque el ser humano tiende a querer compartir las conquistas del otro, pero no siempre respaldar sus derrotas), pero incluso en esos momentos el emprendedor está dispuesto a recorrer “la milla extra” con audacia y resolución.
Aunque no son claves para el éxito, es ideal que el emprendedor sea capaz de enfocarse para que pueda tomar las decisiones de avanzar, detener e incluso cambiar etapas anticipadas y adoptar algunas no previstas. El ser un networker, es un talento invaluable también. Pero lo que para mí hace que un emprendedor sea realmente diferente “del resto” es que está dispuesto “a dar el paso”, mientras cientos no superan el miedo y nunca logran darlo.
La tarea que les dejo a los emprendedores es: aprendan a reconocerse, a cimentar sus actitudes y a descifrar su propia “receta” emprendedora.

Alejandra Esquivel
[email protected]
Gerente general - GEFISA