Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 4 Marzo, 2013

Las importaciones (de gas natural), aun con precios atractivos, siempre tendrán un costo mayor que la eventual producción nacional


La política de importación de energía

Las importaciones de petróleo y derivados continuarán creciendo aceleradamente en el futuro según las proyecciones del Gobierno y de RECOPE y se mantendrá una altísima dependencia energética del exterior (aproximadamente el 66% de las necesidades energéticas). Para enfrentar este crecimiento se está construyendo un nuevo puerto petrolero y se planea construir una nueva refinería y ampliar los tanques de almacenamiento de petróleo y derivados para lograr una capacidad mucho mayor de importación, refinación y almacenamiento.
El gas natural se está convirtiendo en el combustible del futuro porque es en este momento la única fuente de energía que puede sustituir significativamente el petróleo y es mucho más barato y amigable con el ambiente (reduce sustancialmente las emisiones, incluyendo las emisiones de gases de efecto invernadero).
En cuanto a precios, estos son mucho más bajos en los países con producción local. Por ejemplo, el precio del gas natural producido en EE.UU. estaba el viernes pasado en $3,50/MMBtu ($20,30/Barril equivalente de petróleo), mientras que el precio del crudo WTI estaba en $91,83/Barril ($15,83/MMBtu) y el precio del crudo Brent estaba en $111,38/Barril ($19,20/MMBtu).
Esta enorme diferencia de precios le está dando a los EE.UU. (y a los países productores de gas) una enorme ventaja económica, social y ambiental.
El reciente concurso internacional promovido por RECOPE para comprar gas natural tuvo que ser declarado desierto debido a los altísimos precios DAT (“Delivered At Terminal”).
Una de las ofertas fue declarada desierta porque no cumplía con las especificaciones del cartel. De las dos restantes, la oferta más baja fue de $27,22/MMBtu ($157,87/Barril equivalente de petróleo) y la otra fue de $33/MMBtu ($191.40/Barril equivalente de petróleo).
La oferta más baja fue así mucho más cara que el petróleo. Nadie va a comprar gas natural a estos precios y si la situación sigue así no tendremos gas en el mercado nacional.
Toda política energética en cualquier país del mundo busca lograr varios objetivos fundamentales, tales como reducir los costos, reducir la vulnerabilidad, aumentar la independencia y la seguridad energética y aumentar la sostenibilidad económica y ambiental. La política de importación de gas natural no está logrando ninguno de estos objetivos.
Debemos introducir el gas natural en nuestro país a la mayor brevedad posible. Sin embargo, debemos tener claro que las importaciones, aun con precios atractivos (cosa que no ha sido el caso hasta el momento), siempre tendrán un costo mucho mayor que la eventual producción nacional. Por lo tanto, paralelamente debemos investigar más el potencial que tenemos en una gran parte del país, el cual ha sido establecido por exploraciones anteriores, para eventualmente desarrollarlo. Esta es la única manera de reducir significativamente los costos de la energía en Costa Rica y bajar las emisiones al ambiente.
¿Cuál es el problema de beneficiar a la población y a la economía con gas natural eventualmente nacional mucho más barato que el importado y definitivamente mucho más barato que el caro petróleo importado? ¿Por qué no lo hacemos como lo hace Noruega, que además aplica mecanismos que benefician a las actuales y a las futuras generaciones?

Roberto Dobles