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Martes 31 Marzo, 2015

En el sector industrial y comercial, el panel fotovoltaico debería ser la última parte en el proceso de ahorro de energía. El primer paso es realizar medidas de ahorro que no requieran la adquisición de equipo


La obsesión fotovoltaica

La gran mayoría de consultas que nos hacen las personas en sus llamadas a nuestras oficinas se refieren a los paneles fotovoltaicos para la generación de electricidad.
Desde preocupación por los incrementos en las tarifas eléctricas hasta la necesidad de alimentar electrodomésticos en zonas sin red eléctrica, la tecnología fotovoltaica se ha posicionado en nuestro país como una solución para estos problemas.
Desde el punto de vista tecnológico, ambiental e incluso de creación de trabajos, estas son muy buenas noticias. Además existe un debate a nivel nacional sobre la penetración fotovoltaica en el sistema eléctrico del país lo cual promociona de buena manera las bondades de estos equipos e invita a la sociedad a participar en la discusión.
Hasta ahí, todo bien pero me pregunto si no estaremos exagerando.
En el sector industrial y comercial, el panel fotovoltaico debería ser la última parte en el proceso de ahorro de energía. El primer paso es realizar medidas de ahorro que no requieran la adquisición de equipo como hábitos de ahorro, programación de actividades, cambios en la dinámica laboral, etc.
Un ejemplo claro fue un hotel que requería alrededor de 100 paneles de 250W. Después de un estudio se descubrió que realizando unos cambios menores eran necesarios únicamente 62 paneles. El hotel tuvo el acierto de invertir en un estudio preliminar para decidir perfectamente lo que requerían y hacer los cambios recomendados. El estudio no costó ni la tercera parte del excedente de paneles (alrededor de 30) y redujo el periodo de recuperación casi dos años. Otros errores serían colocar paneles fotovoltaicos para alimentar bombillos incandescentes, en lugar de cambiar a iluminación LED en un principio, o alimentar motores eléctricos ineficientes, aires acondicionados en zonas con puertas o ventanas abiertas, etc.
Entonces, antes de recurrir al panel, el cliente debe contemplar medidas de ahorro inmediatas o de corto plazo. Debe darle un vistazo al histórico de su recibo eléctrico, de gas y de agua y detectar tendencias en el consumo ya que es imposible ahorrar energía si no se sabe dónde o en qué momento del día, del mes o del año se está desperdiciando. Debe realizar un benchmarking energético, capacitar al personal, realizar mantenimiento adecuado y tomar medidas de ahorro de inmediato y corto plazo como parte de un plan energético.
El cliente suele pensar que requiere paneles fotovoltaicos cuando lo que realmente ocupa es ahorrar energía.

Juan Cristóbal Torchia Núñez

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