Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 17 Abril, 2013

En la actualidad hay 596 millones de latinoamericanos; el Vaticano está declarando que un 84% pertenece a la Iglesia y la realidad es más cercana al 60%


La lógica detrás de la elección de Francisco I

Francisco I es la persona idónea para enfrentar la desaparición masiva de feligreses católicos en Latinoamérica; toda su historia personal demuestra a un sacerdote “cerca al pueblo”. ¡Y es esa la clave!
Los “escándalos” y el “conservadorismo” no constituyen la base de la crisis que enfrenta la Iglesia, cuyos datos oficiales declaran que un 42% de sus feligreses es latinoamericano.
La verdad es que la gran mayoría del sacerdocio, desde el Obispo de Roma, hasta el padrecito más humilde en una parroquia rural, se posicionan por “encima” del pueblo. Se radican en sus templos, esperando que se les lleguen para administrarles los Sacramentos.


La “competencia”, los pastores evangélicos, están en las casas, compartiendo las vidas en las buenas y en las malas de los miembros de sus iglesias.
Estos salen a evangelizar puerta a puerta, un concepto casi desconocido por los sacerdotes, que a lo mejor lo delegan a algunos laicos.
Todo indica que Francisco I viajaba en autobús, llegaba a las pulperías y a las “sodas,” visitaba las casas, aun cuando era cardenal.
Será interesante ver si podrá continuar haciendo algo de eso ahora que reside en Roma, porque la burocracia del Vaticano está organizada para otorgarle la vida de un “rey”.
Hay ciertas estadísticas que públicamente ofrece esa burocracia de la Iglesia que no son ciertas. El Vaticano declara que hay 1,2 mil millones de feligreses en todo el mundo, un número improbable. Y si se hace el ejercicio, aceptando ese número, un 42% daría 504 millones de católicos en Latinoamérica. ¡Están equivocados! El número es más cercano a los 400 millones, y cae precipitadamente año a año.
En la actualidad hay 596 millones de latinoamericanos; el Vaticano está declarando que un 84% pertenece a la Iglesia y la realidad es más cercana al 60%.
Para poner los números dentro de un contexto empresarial, el mercado más grande del Vaticano está en la América Latina, y en las últimas tres décadas ha perdido un 25% de sus “clientes”.
¿Podrá Francisco I dar vuelta a esta debacle? El problema fundamental no es teológico; no se requiere un Concilio III, como algunos argumentan, o quizás un regreso al Concilio II de Medellín.
El desafío es cómo reorientar a un clero acostumbrado a la comodidad, a viajar en auto, aire acondicionado, a comer los tres tiempos especialmente preparados para ellos, y en general a atender a los que ya son creyentes.
Ni hablar de los sermones mediocres, y de la falta de interés genuino en los feligreses a su cargo.
Roma está lejos y hay incontables niveles de burocracia entre el Papa y el sacerdote en Huehuetenango, en Coclé o en San Vito de Java; no es joven el nuevo Obispo de Roma tampoco.
Queda por verse si tendrá éxito, pero su nombramiento por lo menos revela un reconocimiento de parte de la Iglesia que tiene un problema serio en la América Latina.

Carlos Denton

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