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Jueves 5 Diciembre, 2013

Es importante, esencial, que se retomen las prácticas que hicieron de Costa Rica, en el siglo pasado, líder de la región (mundial en algunos índices, inclusive)


La ley del mínimo esfuerzo

La Costa Rica luchadora, la que se esfuerza día con día por forjar un futuro mejor para sí y para sus hijos, la que no se detiene ante las adversidades, la que es solidaria con su prójimo, la que busca lo mejor, se nos está muriendo. O, mejor dicho, estamos dejando que la maten.
Las minorías abusivas, que siempre han existido pero que han proliferado a lo largo de los últimos cuatro años (quizás más), están enseñándoles a las nuevas generaciones, con absoluta complicidad del Gobierno, que no es necesario esforzarse mucho para obtener lo que uno busca: basta con hacer un bloqueo.


No importa si con ese bloqueo se detiene la producción del país y se pierden millones de dólares. No importa, tampoco, que cientos de miles de personas deseosas de trabajar y ser productivas lleguen tarde (o no lleguen del todo) a sus lugares de trabajo o estudio.
Y esos bloqueos que menciono no sirven únicamente para lograr lo que se busca, también sirven para evitar que “los otros” logren lo que buscan, sin importar si esos “otros” conforman la verdadera mayoría.
Las discusiones ágiles, con argumentos, con respeto a posiciones contrarias, con ideas y sugerencias ya son parte del pasado. Ahora, cuando se va perdiendo una discusión, un debate, una entrevista, lejos de exponer razonamientos, la estrategia es empezar a vociferar, ojalá golpeando la mesa, y no dejar a “los otros” que hablen.
Costa Rica está tramitando, para estas épocas, más de 40 mil permisos de trabajo para extranjeros para que colaboren, básicamente, en labores agrícolas conocidas como “de temporada”.
Pareciera ser que la recolección de café, otrora labor que llenaba de orgullo a quienes la practicaban, ya no es de interés para los más de 200 mil desempleados en el país. Es mejor extender la mano y esperar a que el Gobierno sea el que resuelva los problemas, en lugar de buscar alternativas para resolverlos, aunque fuera temporalmente.
El país se está acostumbrando, peligrosamente, a no hacer nada para lograr sus metas. Si no son bloqueos, son donaciones. Si no son donaciones, son préstamos (que, por cierto, no existe ni siquiera la capacidad para ponerlos a trabajar). Si no son préstamos, son créditos blandos. Si no son créditos blandos…
Es importante… es esencial que se retomen las prácticas que hicieron de Costa Rica, en el siglo pasado, líder de la región (mundial en algunos índices, inclusive).
El deterioro que nos consume debe detenerse de inmediato o las consecuencias, en el mediano plazo, pueden ser devastadoras.
Hay que volver a trabajar, hay que dejar de obstruir y hay que permitir avanzar, aun cuando esto último no nos convenza totalmente, pero sea la voluntad de la mayoría.
Hay que aprender a respetar de nuevo.

Marcello Pignataro