Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Lunes 11 Marzo, 2013

El auge del idioma español debe ser visto como una auténtica “revolución cultural”


La lengua en las transformaciones históricas

La visita en días pasados del nuevo presidente de la Real Academia de la Lengua Española a nuestro país no debe pasar desapercibida.
Si algo ha sido importante en la historia de la cultura de la humanidad ha sido la capacidad de expresarse gracias al lenguaje articulado que caracteriza a la especie sapiens.
Es conocida la definición de ser humano que daban los filósofos griegos, para los cuales lo que distingue a nuestra especie es lo que ellos llamaban LOGOS, que abarca al pensamiento y al discurso como manera de expresar nuestra comprensión racional de la realidad mediante símbolos sonoros.
La etnología no ha hecho sino confirmar esta aguda percepción de los filósofos griegos. La capacidad de forjar un lenguaje articulado fue lo que permitió al homo sapiens sobrevivir e, incluso, dominar.
El invento de la escritura hace unos 4 mil años a.C, constituye uno de los saltos más grandes de la humanidad, hasta el punto de que se suele distinguir entre “prehistoria” (memoria de los pueblos ágrafos conservada en monumentos) e “historia” (conocimiento del pasado en documentos).
El alfabeto fonético es otro avance inconmensurable de la cultura. Las grandes religiones monoteístas se basan en la adopción de un “libro sagrado” (la Biblia para el judeocristianismo y el Corán para el islam).
Pero para no ir muy lejos, recordemos que la modernidad nace con el invento de la imprenta con Gutenberg en Alemania a mediados del siglo XV.
Sin esto ni Lutero ni el desarrollo de la ciencia y de las ideologías liberales hubiesen sido posibles.
Hoy mismo vivimos una de las más grandes revoluciones en la comunicación como es el invento de internet. Wikileaks se ha convertido en una verdadera revolución política, pues está acabando con las “verdades oficiales”. Hoy todo lo que digan los jerarcas de cualquier institución, sea del ámbito público o privado, debe ser confrontado con la información que circula en las llamadas “redes sociales”.
Allí cualquiera se convierte en informante y su versión muchas veces es aceptada como verdad que contradice la versión oficial.
Estos medios de comunicación recientes se han convertido en un instrumento de propaganda y poder político que ningún candidato puede obviar. Su acertado uso define en gran medida el poder en el mundo actual.
Es por eso que la conferencia del Presidente de la Academia de la Lengua versó sobre la influencia de esos medios en nuestro idioma. Ya no basta editar diccionarios y gramáticas, si bien de indiscutible importancia pues allí se establece la normativa de un idioma como el nuestro que se habla en 23 países del mundo por más de 500 millones de gentes, por lo que se ha convertido en la segunda lengua de Occidente.
Y todo eso gracias a Nuestra América, donde vivimos la mayor parte de los hispanohablantes.
Lo anterior se convierte actualmente, en lo que a nuestra lengua se refiere, en su mayor revolución en la historia.
El auge del idioma español debe ser visto como una auténtica “revolución cultural”. Asumir ese reto y lo que ello implica, constituye la verdadera razón de ser y deber ser de las 23 academias de la lengua española dispersas por los cinco continentes.

Arnoldo Mora