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Jueves 27 Junio, 2013

La industria de las ideas

La riqueza de la nación yace en las ideas y son estas las que representan una garantía de progreso para el país. En tiempos de sostenibilidad del medio ambiente y de iniciativas carbono neutral, ¿qué estamos haciendo para llegar en una década a consolidar nuestra “industria de las ideas”? Porque lo nuestro como país, no pasa por cantidad, sino por calidad como factor crítico de éxito.
Lo viene haciendo desde hace dos lustros, el sector de Tecnologías de Información; pero hace falta mucha inversión, en laboratorios de robótica y mecatrónica, para los programas de la Fundación Omar Dengo, en ciencias de la salud que requiere, se reactiven en forma decisiva los protocolos de investigación, en programas de incentivos y facilidades migratorias para la repatriación y atracción de talentos que fortalezcan programas de investigación y desarrollo.
Hoy, el mundo se disputa los mejores cerebros y si queremos competir debemos actuar con la misma convicción que mostramos, por ejemplo, en la estrategia de apertura e integración de nuestra economía. La generación digital hace su apuesta de futuro, a la educación, la ciencia y la tecnología.
No es producción industrial masiva, ni sobreexplotación de recursos naturales, lo que hará sostenible el nivel de crecimiento económico que requerimos. El tamaño de nuestra población y extensión territorial no son una desventaja para la “industria de las ideas”. Ella se incuba en los colegios científicos y requiere pasar a la acción a partir de una decisión política que defina como estratégicas las áreas de ciencia, tecnología e innovación y lleve la inversión en esas áreas por encima del umbral del 1% del PIB.
Se ha diagnosticado y documentado lo suficiente, para dar paso a la acción, asignar presupuesto, crear una zona especial que opere con indicadores de eficiencia, dirigida por una Agencia Nacional con grado de independencia, para la experimentación y la innovación que rompa el modelo de “maquilas de servicios” y convoque a nuestros jóvenes técnicos e ingenieros a pensar, investigar y desarrollar, abriendo la investigación que yace circunscrita al ámbito de las universidades públicas e integrando a tanto visionario y emprendedor como tenemos.
Son estos, pasos seguros que podemos dar, sin sometimiento al tamiz del congreso y con resultados concretos. Estos pueden iniciar brindando solución a asuntos cotidianos de la población, recibiendo así el impulso para cimentar una estrategia de largo plazo y consolidar a nuestro país como una economía innovadora, de gente creativa, una economía realmente basada en el conocimiento.

Giovanny Portuguez

Lidersoft Internacional