Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 13 Noviembre, 2013

La Escuela de Relaciones Internacionales (en la UNA) ostenta una postura fuertemente “integracionista” con respecto a Centroamérica y el Caribe


La Escuela de Relaciones Internacionales

Ubicada en la Universidad Nacional (UNA), se fundó con el fin de formar profesionales que pudieran atender las necesidades de un país muy pequeño con aspiraciones de tener un impacto más pronunciado en la diplomacia internacional.
Además se quiso crear un “cluster” de expertos que pudieran conocer a fondo los desafíos de la región centroamericana y que pudieran servir de fuente de conocimientos para gobiernos, instituciones y empresas privadas.
Dirigido actualmente por el diplomático sazonado Max Saurez, esta Escuela de Relaciones Internacionales ostenta una postura fuertemente “integracionista” con respecto a la región de Centroamérica y del Caribe. Además apoya decididamente la integración a la Alianza del Pacífico.
Consideran sus expertos que Costa Rica debería ser más activo en lo que es la integración regional y que su desarrollo económico sería más acelerado si lo hiciera.
Con respecto a Centroamérica apoyan la integración y activa participación del país en la Corte Centroamericana de Justicia CCJ.
Si Costa Rica hubiera formado parte de la CCJ, disputas con otros países de la región, como el de la Isla Calero, se hubieran resuelto en esa institución, en vez de en La Haya. Los procesos de resolución de conflicto serían mucho más rápidos y con costos significativamente más bajos si se realizaran en la CCJ, en vez de en Holanda.
Aunque los expertos de la Escuela de Relaciones Internacionales apoyan la entrada de Costa Rica a la CCJ, no es así con el PARLACEN. El problema con esta última institución es que realmente no tiene funciones, dice Saurez.
Fundamentalmente, y esta es opinión del autor de esta columna, sirve para dotar con sinecuras a expresidentes, amigos políticos y otros con intereses poco relevantes al bienestar regional.
Este centro de estudios se ha convertido en un punto de importancia de formación de opinión y de intercambio. Cuando el excanciller Bruno Stagno presentó su libro “Los Caminos Menos Transitados” escogió su sala de exposiciones en Heredia para darlo a conocer.
El expresidente Óscar Arias ha hecho varias presentaciones a los estudiantes y profesores de la Escuela, como lo han hecho otras figuras prominentes, en especial de la región centroamericana. Aspirantes a presidencias, ex primeros mandatarios, y figuras de importancia en el mundo diplomático exponen allí con frecuencia.
El servicio diplomático costarricense es pequeño y entonces no es posible que más que unos pocos de los egresados de este centro de la UNA lleguen a ocupar puestos en el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Pero los conocimientos adquiridos también son aplicables a las empresas privadas basadas en el país que tienen intereses importantes en el resto del istmo. También pueden los egresados aspirar a puestos en organizaciones multilaterales y en las no gubernamentales.
Cuando se fundó la UNA en 1973, tomó este centro de estudios superiores el apodo de “la universidad necesaria”. En el caso de su Escuela de Relaciones Internacionales pareciera que sí se ha creado una unidad indispensable para un país con aspiraciones de jugar un papel global importante.

Carlos Denton
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