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Sábado 16 Noviembre, 2013

Hago un llamado vehemente a los candidatos y a los partidos políticos a que inviertan de manera responsable el dinero de todos los costarricenses


La deuda política

La situación: Un país amante de la paz y la democracia como es Costa Rica, celebra la mejor de sus fiestas cada cuatro años. Empero, esta celebración es pagada por todos y representa una inversión del TSE de ¢6.829.587.100  y además un 0,11%  del PIB para la deuda política por un total de ¢18.147.670.000 correspondiente al 0,08% para las elecciones de 2014, sumas que representan de manera efímera el costo de nuestra democracia.
El problema: Los manejos no adecuados de los fondos públicos y otras no tan sanas prácticas en las campañas han diezmado la credibilidad política. La apatía electoral toma fuerza en nuestro país y es representada en su mayoría por los jóvenes. Si bien es cierto el Código Electoral permite el uso de la deuda en difusión para emitir sus opiniones, el costarricense está cansado de notas sin valor, cargadas de ataques y contraataques, que solo contribuyen a la decadencia de la credibilidad y al flagelo de nuestra democracia con el látigo del desinterés, la apatía y el abandono de nuestros deberes.
Los costarricense, ¡no! queremos escuchar más ofrecimientos de empleos, viviendas, o programas asistencialistas que no erradican los problemas sociales. La problemática nacional es amplia y requiere de un riguroso examen participativo e inclusivo para solventarlos.
El reto de los partidos políticos no solo consiste en atraer y hacer partícipe a un electorado que está vacunado contra la política, sino en crear espacios de continua formación para nuevos líderes; líderes con rasgos de estadista, con visión de largo plazo y capaces de tomar decisiones efectivas.
El reto del TSE es titánico ante la coyuntura que vive el país, pero noble y ferviente a sus principios y deberá como hasta la fecha, promocionar y fomentar la cultura democrática, incursionando mediante nuevas herramientas tecnológicas para llegar a la población.
El reto a la ciudadanía es informarse, participar en los procesos democráticos y dejar esa actitud pasiva cambiando el paradigma del “pobrecito”, tomando las riendas del destino de nuestro país.
La exhortación: Compatriotas, debemos ser conscientes de que nuestro sistema democrático está en crisis, no solo debemos poner las barbas en remojo, sino actuar y asumir nuestro deber y derecho de expresarnos y votar. El cambio es nuestra responsabilidad. El problema y la solución somos nosotros mismos involucrándonos y sacando del camino a todos aquellos esbirros que quieran dañar a Costa Rica.
¡Por eso!, hago un llamado vehemente a los candidatos y a los partidos políticos a que inviertan de manera responsable el dinero de todos los costarricenses, informando y educando a la población en general, evocando el civismo y gestando el cambio.

David Ricardo Rodríguez Calderón

Ingeniero de sistemas
davidrrc.blogspot.com
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