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La competitividad empresarial no tiene tiempo

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En el diario vivir de los empresarios y ejecutivos de negocios el común denominador se concentra en el crecimiento permanente. La búsqueda de las acciones cada vez más eficientes y eficaces es primordial obtener el cumplimiento de los objetivos empresariales.
Sin embargo para muchos tomadores de decisiones la definición de las metas y su cumplimiento no siempre resultan fáciles principalmente cuando las economías caminan pero… a paso lento.
En tiempos en que creemos que los negocios están estancados o bien no crecen al ritmo deseado, las empresas deben enfocar su visión en el manejo de la información como una de sus principales ventajas competitivas.
Es de gran ayuda iniciar con el análisis y repaso de cada uno de los planes operativos que se establecieron al inicio del periodo; dicho análisis debe enfocarse en tres variables principales: costos, tiempos y alcance de las metas.
En muchos casos cuando se realizan estas revaloraciones de las proyecciones, se descubren aspectos que se pueden considerar sencillos pero efectivos como por ejemplo el ajuste de los plazos para su cumplimiento. Existen experiencias de muchas empresas que han decidido cambiar los cuatrimestres a semestres y los semestres a años.
Para lo anterior, los ejecutivos deben tener un manejo total de los indicadores de la empresa y del mercado, de lo contrario se atenta contra el destino de la misma debido a que las decisiones se basarían en supuestos, error común en muchas compañías en crecimiento.
Por su parte, los costos no dejan de ser menos importantes en el momento en que la economía camina a paso lento, por eso se deben mantener sistemas actualizados que permitan analizar las inversiones y su impacto en la rentabilidad de la empresa. No olvidarse del uso de las economías de escala que permitan reducir los costos, por ejemplo, en materia prima en el mediano plazo.
Estas acciones deben aunarse a un análisis permanente tipo termómetro del comportamiento de los clientes y consumidores finales, el cual permita evaluar posibles virajes de consumo. Es dado de que el cliente o consumidor final cambie en un porcentaje menor pero al final un cambio en sus hábitos de consumo, para cuidar de sus recursos.
Sin lugar a dudas, sí, el mundo de los negocios es dinámico, las decisiones empresariales deben también ser dinámicas, de lo contrario una economía a paso lento puede marcar el paso hacia el cierre de su empresa.

Orlando Elizondo Araya

Máster en Administración de Negocios
Gerente Comercial de Grupo Calvo

 

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