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La pesadilla no concluye


Cual interminable pesadilla, la situación del aeropuerto Juan Santamaría no cesa de traer a los costarricenses malas noticias.

Después de un larguísimo periodo de obras paralizadas se tuvo una esperanza de que por fin el país se enfilaría a tener el aeropuerto que necesita cuando el gobierno aceptó llegar al acuerdo de que Alterra traspasara la obligación y la administración a Houston Airport System Development (HASDC).
Ahora parece ser que para que se firmara dicho acuerdo de traspaso se adquirió el compromiso de aumentar las tarifas por uso de la terminal, con lo cual las líneas aéreas se sienten perjudicadas aduciendo que el servicio que se les brinda no es eficiente ni competitivo, ya que en el aeropuerto de Tocumen, en Panamá, les cobran menos de la mitad.

La ministra Karla González asegura, por su parte, que el incremento es necesario porque de otro modo no se podrían continuar los trámites, que ya vemos como interminables, para el traspaso del aeropuerto a manos de HASDC.

Es decir, que la débil esperanza que un día se tuvo, el año pasado, de que la pesadilla del aeropuerto sin terminar y con mal servicio concluyera no pasó de ser lo que el pueblo costarricense llama un “alegrón de burro”, puesto que nos vemos en una nueva maraña de argumentaciones encontradas en donde todos aducen tener razón pero cuya realidad no es otra que las obras paralizadas.

Razón había cuando en este mismo espacio en octubre de 2008 decíamos que habría que darle seguimiento al traspaso del aeropuerto a nuevo operador para estar seguros de que verdaderamente significaría la tan ansiada conclusión de las obras.

Hoy, este país que queremos incluso seguir promocionando en el exterior mediante fondos que se extraerán de un nuevo impuesto, esta vez de entrada al país a los turistas, sigue sin contar con lo que tanto Alterra mencionó siempre en su publicidad, una puerta de entrada donde se atienda al visitante con rapidez, comodidad y amabilidad.
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