Pronto será la instalación de la nueva Asamblea Legislativa. Han sido electos hace ya unos meses los nuevos diputados y legisladoras que por los cuatro próximos años serán los llamados a dictar las leyes y llevar adelante el control político del estado. Veremos de qué madera han sido hechos cuando se pongan en funciones y trabajen en las primeras leyes de la república. Muchas personas han creído que son diferentes y mejores que los anteriores, pero tengo la impresión de que estos serán muy similares a los anteriores y tras anteriores. Electos dentro de los lideres de las comunidades del país y de entre los habitantes de ciudades y pueblos responderán a la misma tesitura, a la misma madera de la que están hechos los habitantes de Costa Rica.
La Asamblea Legislativa es una asamblea popular electa por el pueblo de entre sus habitantes. La Asamblea Legislativa no es una asamblea elitista, ni una asamblea aristocrática. La época de las asambleas patricias ha pasado y concluido. No es sencillo elegir los mejores para crear leyes y encontrar las formas mejores y más depuradas cuando otras son las destrezas que encontramos en nuestros habitantes. Los resultados serán parecidos a los que hemos estado obteniendo.
Los líderes en esa nueva Asamblea Legislativa serán quienes tendrán la responsabilidad de guiar a sus compañeros en lo que es oportuno y mejor. No será como nunca lo ha sido sencillo ni fácil. Aprender el trámite legislativo no es fácil ni el aprendizaje es rápido. El país deberá ser paciente y maduro a la espera de los primeros frutos. Ya hemos aprendido cómo el insulto, la descalificación y el instigar a la violencia entre compañeros legisladores no construye. Espero que los legisladores que crean que han sido nombrados para actuar municipalmente cambien de opinión y de actitud proponiéndose aprender y ejercer las funciones de legislador nacional conforme a la soberanía depositada en la Asamblea Legislativa por los electores. Gritarse e insultarse no debería darse en ninguna instancia legislativa. En los diálogos sostenidos entre legisladores que sienten diferente y ven el interés nacional distinto, a razones deben oponerse razones y a argumentos pues otro tanto.
Se inicia otra legislatura y una etapa nueva más de la Asamblea Legislativa. Espero que la unidad en las fracciones se conserve y que aquellos diputados electos dentro de una agrupación permanezcan juntos y discutan entre ellos en privado sosteniendo un criterio uniforme en público. Hay fracciones muy grandes de personas que no se conocen algunos del todo. Hay grupos heterogéneos entre las mismas fracciones de diputados. Estos grupos deben de aprender a entenderse con paciencia y a discutir sus diferencias apuntando a los valores e intereses superiores de Costa Rica. Ser adversario no es ser enemigo, simplemente es pensar y expresar esas ideas diferentes en voz alta. Siempre habrá destructores, siempre personas que creen que su función es la de levantar ánimos y propiciar diferencias. En la unidad de criterio está el éxito de una fracción y un plenario de la Asamblea. Busquen siempre el terreno común, el margen que acerca y convence.
Sean disciplinados, trabajadores, probos, patrióticos. Sean trabajadores y conscientes de sus limitaciones en sus personales conocimientos y destrezas. Apóyense en los asesores, pero sean ustedes los legisladores finalmente. Los costarricenses esperan que ustedes se encarguen del control político del estado, de la construcción de las leyes, del nombramiento de funcionarios y autoridades y no menos importante que sean un ejemplo que eduque a los pobladores y otros funcionarios. Todos los que votamos para elegirlos les deseamos la mejor suerte y muchas futuras felices realizaciones.





































