Kremlin toma el control de Norilsk
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Kremlin toma el control de Norilsk


Moscú -- Rusia subastó su compañía minera más grande hace diez años cuando necesitaba efectivo. Ahora usa la crisis global del crédito para recuperar el control de OAO GMK Norilsk Nickel en momentos en que la depresión económica obliga a los Gobiernos de Europa y los Estados Unidos a rescatar sus propias empresas.
Sin comprar ni una sola acción, el gobierno designará este mes al presidente de Norilsk en reemplazo del propietario mayoritario de la compañía, Vladimir Potanin. La medida tiene lugar cuando la crisis económica socava los fondos de los oligarcas y los rescates del Kremlin ayudan al primer ministro, Vladimir Putin, a asegurarse el control de las industrias en las que Rusia puede competir en el plano global, tales como energía y armas. Norilsk es la candidata del Kremlin en minería.

Potanin, que tiene 47 años, está entregando las llaves tras acabar con un enfrentamiento con Oleg Deripaska, el multimillonario propietario de United Co. Rusal, que convirtió el mayor productor de níquel en un campo de batalla de ambiciones. La disputa “irritó” a funcionarios del Gobierno, dijo Potanin el 26 de noviembre durante una reunión en Moscú con Deripaska, de 40 años, para declarar la tregua.
“El Kremlin quiere que las industrias más importantes para el país sean campeones globales, y el enfrentamiento perdió de vista ese objetivo”, dijo Chris Weafer, jefe de estrategia del banco de inversión UralSib Financial Corp. de Moscú.
Encontrarse al frente de la única empresa rusa productora de metales que integra el grupo de las principales 200 compañías del índice MSCI de mercados emergentes da al Kremlin el manejo del proveedor de la mitad del paladio del mundo y la quinta parte de su níquel, que tiene una importancia clave en los sectores de producción de acero y automóviles del mundo. También ha amedrentado a los inversores.
“Desde el punto de vista de un inversor, se trata de algo caótico”, dijo Kevin Dougherty, gerente de finanzas de Pharos Financial Group en Moscú, que no tiene participación en Norilsk. El panorama de bajo precio de los metales y la batalla con Deripaska, sumado al “deterioro de la gestión empresarial hace que invertir en Norilsk sea como apostar en un casino”.
Las acciones de Norilsk han bajado 40% desde el 5 de noviembre, cuando el Gobierno aprobó un préstamo de $4.500 millones para contribuir a la refinanciación de Rusal, el segundo accionista de Norilsk. El índice Micex, que mide las 30 compañías más grandes de Rusia, cayó un 17%.
El Estado tomó una participación del 25% en Norilsk como garantía secundaria de ese préstamo. Los accionistas de Norilsk se reúnen el 26 de diciembre para elegir un nuevo directorio, y lo que todos se preguntan es cuántos de los 13 lugares de la junta obtendrá el Kremlin. El rescate también significa que dos funcionarios del Gobierno se incorporarán a Norilsk como gerentes.
En un discurso del 4 de diciembre, Putin dijo que el papel de Rusia en Norilsk es el de proporcionar estabilidad y que no difiere mucho de la asistencia que otros países brindaron a sus instituciones financieras. Sin ayuda del estado, Norilsk no podría seguir adelante con la producción, dijeron funcionarios de la empresa.
“No hay una política directa de reversión de la privatización” de Norilsk, dijo Dmitry Peskov, vocero de Putin, quien se opuso a la subasta por parte del Estado de las principales industrias del país y hace ocho años que se dedica a fortalecer el control gubernamental. “Cómo se va a desarrollar esta situación es algo que sólo el tiempo puede decir” agregó Peskov.
Rusia está “dispuesta” a adquirir participaciones en compañías cuyos dueños solicitan ayuda con el objeto de hacer luego una venta en condiciones justas, dijo Putin el 4 de diciembre. “Esto no es una forma de nacionalización de la economía”.
El Estado vendió Norilsk al banco de Potanin en 1997. El predecesor de Putin en la presidencia de Rusia, Boris Yeltsin, vendió acciones de las empresas más grandes del país a los efectos de aliviar la necesidad de efectivo de su gobierno. Potanin, entonces viceprimer ministro, se convirtió en director de la junta de Norilsk en 1996 y contribuyó a organizar la subasta.

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