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Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se muestran divididos respecto al futuro de la hasta ayer provincia
Kosovo se declaró independiente con el rechazo de Serbia y Rusia

• De conseguir el reconocimiento internacional, puede convertirse en el estado 193 del mundo y en el sexto que surge del desmembramiento de la antigua Yugoslavia

Pristina
EFE
La hasta ayer provincia serbia de Kosovo ha accedido de forma unilateral a la independencia entre el rechazo de Serbia y su gran aliado, Rusia, y los llamamientos a la prudencia de buena parte de la comunidad internacional.
El presidente kosovar, Fatmir Sejdiu, aseguró ayer en Pristina que “ahora que se proclamó la independencia, tengo el honor de invitar a todos los países del mundo a establecer relaciones diplomáticas normales con nosotros”.
Por su parte, el presidente del Parlamento kosovar, Jakup Krasniqi, dijo que “se está cambiado la historia de los Balcanes y el mapa de Europa” y calificó la independencia de Kosovo como “punto de inflexión” para la región.
El primer ministro, Hashim Thaçí, quien leyó en el Parlamento la declaración de independencia, aseguró que el nuevo Estado va respetar los derechos de las minorías y subrayó que “desde hoy Kosovo será un Estado democrático y multiétnico”.
“Kosovo es Serbia, y siempre será así”, declaró, por contra, el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, quien arremetió contra “la política destructiva, inmoral y brutal” de Estados Unidos, al que acusó de haber llevado a la declaración de lo que denominó un “Estado falso”.
A su vez, el presidente serbio, Boris Tadic, que viajó ayer a Nueva York para asistir a una sesión del Consejo de Seguridad, también afirmó que su país no reconocerá nunca la independencia de Kosovo y aseguró que las reacciones de Serbia serán pacíficas, diplomáticas y jurídicas.
Rusia calificó de “acto ilegítimo” la proclamación unilateral de independencia por parte de las autoridades de Kosovo y describió como “constructiva” la actitud de Serbia.
El Consejo de Seguridad de la ONU está reunido desde ayer a petición de Rusia, para abordar la situación creada tras la declaración de independencia de Kosovo.

Los 15 miembros del Consejo, máximo órgano de decisiones de Naciones Unidas, están muy divididos respecto al futuro de Kosovo, pues mientras Rusia se opone, Estados Unidos, Reino Unido y Francia apoyan la decisión unilateral de las autoridades albanokosovares.
El presidente de Estados Unidos (el principal impulsor de la independencia de Kosovo), George W. Bush, aseguró ayer en Tanzania (una de las etapas de su actual gira africana) que Washington cooperará con sus aliados para evitar la violencia en la zona.
“Estados Unidos seguirá trabajando con sus aliados para hacer todo lo posible para asegurar que no hay violencia”, dijo Bush, según la transcripción de una rueda de prensa ofrecida en Tanzania y cuyo texto ha divulgado la Casa Blanca.
Bush señaló que Estados Unidos cree que “es necesario resolver el estatus de Kosovo para que haya estabilidad en los Balcanes” y recordó que Washington ha respaldado de forma contundente el conocido como “plan Ahtisaari”, que asegura, entre otros aspectos, los derechos de las minorías étnicas.
Kosovo busca ahora el reconocimiento de la comunidad internacional, lo que le podría llegar mañana tras la reunión en Bruselas del Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE), que también está dividida al respecto.
Moscú ya ha expresado su temor a que tras la decisión de ayer se produzcan graves amenazas a la seguridad de la población local y que se desencadenen situaciones semejantes en otros lugares del mundo donde existen tensiones nacionalistas, animadas por la actuación de Pristina.
De conseguir el reconocimiento internacional, Kosovo puede convertirse en el estado 193 del mundo y en el sexto que surge del desmembramiento de la antigua Yugoslavia, que desde 1991 ha dado lugar a Eslovenia, Croacia, Macedonia, Bosnia y Montenegro, y Serbia.


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