Enviar
Sábado 30 Abril, 2011

Juan Abril

El 11 de abril es una fecha llena de libertad, fe, progreso y esperanza. El 11 de abril reúne lo mejor de la Humanidad. Un 11 de abril muere Buda, quien dijo “el odio no disminuye con el odio. El odio disminuye con el amor”; Abraham Lincoln, realiza su último discurso y dice, "la democracia es el gobierno de la gente, por la gente, para la gente"; Einstein publica su Teoría de la relatividad y dijo “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, se crea la Organización Internacional del Trabajo, cuya carta señala que la paz universal y permanente solo puede basarse en la justicia social. Un 11 de abril soldados estadounidenses liberan el campo de concentración de Buchenwald; Singapur se independiza del Reino Unido; en Alemania comienza el juicio al genocida nazi Adolf Eichmann; el papa Juan XXIII firma la encíclica Paz en la Tierra, que sostiene que tenemos “derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, los cuales son, principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, y la asistencia médica”. Lyndon B. Johnson firma el Acta de los Derechos Humanos, despega el Apolo 13; en Uganda cae el dictador Idi Amin y se firma el acuerdo de paz entre Israel y Jordania. Y todo eso pasó un 11 de abril, una fecha llena de paz, justicia, derrota de la dictadura y esperanza. Y Costa Rica también pone su grano de arena en esa antología de valores cuando muere, para inmortalizarse, Juan Santamaría. Juan resume lo mejor del ser costarricense. Otros países tienen como héroes a mariscales, generales y almirantes, aquí un soldado raso, que tocaba el tambor, un hijo de vecina, un güila que se hizo grande jugando en la Plaza frente al Instituto de Alajuela, es nuestro héroe. Un trabajador, un muchacho servicial. Aquí el héroe es uno de los nuestros. Y pasados 155 años Juan era nuestro héroe por tradición, mérito, gratitud de la gente, reconocimiento de la historia y por llenar su nombre aulas de escuelas y colegios. Pero curiosamente no se lo habíamos reconocido, oficialmente, nunca, ni por acuerdo municipal, ni por decreto del Poder Ejecutivo; tampoco por Ley de la República.
Para pagar esa deuda y sintiéndome más que nunca representante de los alajuelenses, presenté el proyecto de ley para declarar a Juan “Héroe Nacional”. El cual fue votado por unanimidad en la Asamblea Legislativa, y la presidenta Laura Chinchilla, al lado de la estatua con su rostro, lo reselló con su firma antes del desfile de los estudiantes el 11 de abril. No es un mérito mío, es el cumplimiento de mi obligación.
Mientras tengamos mesones que quemar, habrá Juan; mientras necesitemos expandir la democracia y la igualdad, habrá Juan y mientras nos reunamos cada año con tantos estudiantes que tuestan su piel al sol, como la tenía el héroe, habrá Juan. Mientras cuidemos este país, y lo protejamos de peligros, habrá Juan. Y mientras haya abril, habrá Juan Santamaría.

Fabio Molina
Diputado