Pedro Oller

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Martes 4 Septiembre, 2007

Invierno pasado por agua
Pedro Oller

Hoy no iba a salir. Este invierno no provoca más que nada, escribir está demás y el trasiego de palabras por don Jorge Manuel (merecido), la visita de Arias a Nicaragua (obligada) y el TLC (aburrido) han lavado cualquier voluntad.
Un agosto inundado. ¡Qué absurdo lo que ha llovido! Y absurdo también, las consecuencias de semejantes gotas. Todas ellas llueven sobre mojado. Me dicen, no lo pude comprobar, que este es el agosto de mayor precipitación desde que se llevan registros. Lo creo como ciertísimo, porque desde que me acuerdo no he presenciado tales precipitaciones.
Dichosamente me quejo. Me quejo de goteras y filtraciones (eufemismo moderno de constructores para justificar que el agua les gana la partida). Me quejo pero doy gracias a Dios porque al quejarme me percato que tengo techo y eso es una bendición que no todos comparten.
La noticia clisé, diría La Machaca, la dio la Viceministra de Obras Públicas cuando aseguró que la infraestructura nos está pasando la factura. El cínico en mí aventuró, ¡no puede ser!, el sarcástico en mí cuestionó, ¿hasta ahora?, el chotero replicó: ¡No digás!, el incrédulo preguntó ¿cómo?, el abelista quería sacar tarjeta, el pacista quería renegociar, el libertario quería dejarlo a la libre, el de la fundación opinaba que mejor dejarlo a la mano de Dios, y el del PUSC se había peleado con la dirigencia por lo que dejaba a la imaginación el futuro. El del PASE no veía por dónde venía el asunto y al Unionista le afligía solo la enfermedad del último Echandi elegible como para ocuparse en pequeñeces.
471 incidentes, dijo el señor de la Comisión de Emergencias, para detallar solo lo ocurrido el jueves y viernes de la semana anterior. Fotos y vídeos de Tilarán, San Carlos, Quepos, Golfito, San Rafael de Heredia y quién sabe qué otro sitio puntual en los cuales las secuelas de una estación especialmente lluviosa se han excedido.
Qué vaina porque esta mañana decían que un tal Félix azotaría sin clemencia Centroamérica para la noche. Y, para el momento en que termino de redactar, las gotas copiosas de incertidumbre agobian la preocupación de quienes sentimos que esto es el cuento de nunca acabar.
Para quienes manejan: Precaución y paciencia. Vale más esperar en casa de amigos que sufrir el embate en carretera, sobre todo cuando el MOPT haciendo todo lo posible peca de ineficiente. Para quienes subsistimos, fe en que las cosas habrán de mejorar porque no hay mal que dure cien años ni invierno que llegue a enero en este país.
Para quienes tienen la responsabilidad de ayudarnos, sapiencia y empuje porque la cosa no es sencilla, los recursos escasos y las vidas humanas invaluables. Benditos sean.
Y para el resto, mucha responsabilidad en el manejo de desechos, en el uso de recursos y en la aplicación del sentido común. No basta con pensar que las cosas van a salir bien para que así sea. Hay que poner de nuestra parte para que así sea.