Enviar
Jueves 17 Diciembre, 2009


Injusticia y arrepentimiento


En los días que vivimos, de creciente inseguridad y criminalidad, un sector importante de nuestra sociedad adhiere la tesis según la cual hay que endurecer las medidas cautelares contra los privados de libertad, para contrarrestar la criminalidad, sin meditar si tal endurecimiento del trato en los centros penitenciarios lejos de lograr un resultado positivo, produce un efecto contrario y más bien contribuye a crear más violencia en nuestra sociedad.

La cárcel en principio es el recurso que tiene la sociedad para vengarse de quienes han delinquido e idealmente se pretende con ella, que la persona medite sobre el daño que le ha hecho a la sociedad con su comportamiento, reflexione y se arrepienta y a través de un supuesto plan técnico, el individuo sea readaptado socialmente, con el fin de reinsertarlo en la sociedad.

El objetivo parecieran razonable hasta que nos planteamos las siguientes interrogantes: ¿Existe realmente el plan técnico? ¿Quiénes y cómo evalúan a los privados de libertad? ¿De qué se van a arrepentir aquellos que han sido condenados injustamente? ¿Cómo se van a arrepentir estas personas si se saben inocentes? ¿Y por qué obligarlas a reflexionar sobre un delito que no cometieron y además arrepentirse de una acción que no fue antijurídica?

El absurdo llega a tal punto que un privado de libertad podría ser obligado dentro del sistema, a arrepentirse de algo que aún podría ser objeto de un recurso de revisión y que de ganarlo, podría revertir la sentencia. En otras palabras, su comportamiento al plantear el recurso de revisión podría ser considerado como contrario al buen comportamiento que pretende el sistema.

Plantear un recurso de revisión, recurrir a los mismos Tribunales de Justicia o llevar el asunto a la Corte Interamericana de Derechos Humanos por ejemplo, de acuerdo con lo lógica que se aplica actualmente, podría ser interpretado como un acto de no arrepentimiento y con base en esa conclusión hacer más gravosa la sentencia condenatoria para el privado de libertad, e impedirle así acceder a los Tribunales y a otras medidas de ejecución de la pena.

Si la administración de justicia fuera perfecta, lo cual no es posible porque está en manos de los hombres, se podría aspirar a un sistema justo. Sin embargo está muy lejos de serlo.

Mientras se den estas situaciones deberíamos ser más tolerante y comprender que así como hay criminales y delincuentes que guardan prisión, también hay inocentes que por errores judiciales están privados de libertad y son maltratados en su humanidad y su dignidad.

Cualquier cosa que se haga para corregir una injusticia, debe ser recibida como un acto de justicia. Como señaló Martin Luther King, "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza en todos lados".

Ex Ministro de Trabajo