Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 14 Octubre, 2009


Inglés en un “ochenta por ciento”


En el último año he tenido la experiencia de entrevistar a profesionales jóvenes, y no tan frescos, aspirantes a un puesto que tiene como requisito el inglés, y en varios casos venía bien apuntadito en los currículos de estas personas que manejaban ese idioma en un “ochenta por ciento.” Nunca encontré un currículo que decía que lo “dominaban” en un sesenta por ciento, ni tampoco en un noventa por ciento; sí pude ver personas que declaraban que sabían utilizar el idioma inglés en un ciento por ciento.
Como en la CID/Gallup nos abocamos a lo que es la aplicación métrica en lo que es el comportamiento humano, me llamó la atención el uso de ese número tan preciso. Cuando pregunté a los dueños de los currículos lo que significaba ese porcentaje del idioma, no fueron tan precisos en sus respuestas. En un caso era que hablaba bastante pero no lo sabía escribir o leer, y en otro lo leía, pero no lo hablaba. Después de entrevistar en un año a cinco personas que citaban este famoso ochenta por ciento y que provenían de distintas universidades y con experiencias en varios lugares de trabajo, llegué a la conclusión de que lo que significaba al final de cuentas es que estudiaron el inglés pero no les fue bien. No tenían estas personas una capacidad para desempeñarse como profesionales en contacto con clientes y colegas, si tenían que hacerlo en el inglés.
Si un piloto de avión anunciara que dominaba el manejo de las aeronaves en un ochenta por ciento cualquiera preguntaría sobre cuál era el veinte por ciento que le hace falta. ¿Sería que sabe hacer todo menos los aterrizajes? ¿Qué tal el cirujano que anunciara que domina su profesión en menos del ciento por ciento?
Parte del costumbrismo tico es el dicho “yo me la juego.” Afortunadamente es probable que no haya pilotos, ni cirujanos que “se la están jugando.” ¡Por lo menos así esperamos! Pero todos hemos tenido experiencias con mecánicos, cocineros y constructores que conocen lo que están haciendo en un ochenta por ciento, y no siempre han sido buenas.
Lo que no queda claro es por qué profesionales serios, que jamás anotarían en su currículo un conocimiento o una capacidad que realmente no tienen, cuando se trata del inglés “se la juegan.” ¿Esperarían que la persona que les entreviste no se diera cuenta? ¿Pensarían que después de todo no van a tener que usar el idioma en el trabajo, excepto en raras ocasiones y entonces no importa?
Puede ser justo o injusto el hecho de que el inglés se haya convertido en el idioma internacional. El profesional del ochenta por ciento puede o no querer a los estadounidenses, pero si ese es el nivel de su inglés tendrá dificultades en comunicarse con alemanes, canadienses, chinos, japoneses, rusos y brasileños que no hablan el español, pero sí tienen el inglés en un ciento por ciento.
En los próximos diez años el profesional que tiene inglés en un ciento por ciento tendrá mejor salario, posición y capacidad de competir en el mercado laboral.

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