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El drama nacional de no contar con un aeropuerto Santamaría adecuado luego de 12 años de iniciadas las gestiones para ello, denota un manejo inaceptable más allá de las excusas

Ineficacia inaceptable

Con sobrada razón LA REPUBLICA, que ha dado seguimiento por años al drama nacional de no poder tener el Juan Santamaría en condiciones adecuadas, lo llama “telenovela sin fin”, en la más reciente publicación del lunes.
Aunque parezca surrealista, hace ya 12 años que se iniciaron las gestiones para aumentar la capacidad de esa terminal aérea; pero a la fecha, los turistas al llegar a Costa Rica lo que encuentran es un aeropuerto insuficiente con una estructura a medio construir.
El asunto es como esos culebrones en donde nuevas y nuevas intrigas o malos manejos le aumentan semana a semana, mes a mes, dramatismo a la serie para mantener cautivos a los telespectadores que desean ver salir airosos del enredo a los personajes que encarnan la decencia y las mejores virtudes humanas.
Solo que en el caso de los culebrones se sabe que lo que hay detrás es un talentoso equipo de guionistas, técnicos y productores trabajando arduamente para mantener las características insólitas y lacrimógenas de la serie.
En el caso del aeropuerto, en cambio, no se sabe por qué se ha mantenido por años, con distintos gobiernos, ese estado lamentable de cosas en la principal terminal aérea del país. Cuáles “talentosos” y por qué escriben el nefasto “guion” que tanto daño hace a Costa Rica y a quienes solo desean contar con un Santamaría acorde con las necesidades y el mundo moderno, para trabajar y hacer crecer este país.
En el caso de las telenovelas, uno sabe que quienes las producen y la transmiten se benefician mucho económicamente en un negocio lícito y claro. En el caso del aeropuerto, por el contrario, nada está claro, solo hay una maraña de argumentaciones ante algo que solo admitía rápida solución. Al menos en lo que respecta al país, el caso del Santamaría mantiene las cuentas en rojo demostrando una ineficacia que por exagerada se torna inaceptable.
Hay una Costa Rica, ya menos incauta, que clama por que se hagan cambios no solo a ese tipo de “guionistas” sino a los “guiones”. De tanto sufrir con esas “series” la gente conoce muy bien cómo son las tramas y artilugios que mantienen las cosas en ese mal estado.
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