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Viernes 25 Septiembre, 2015

El cobro de los impuestos es una ciencia que no responde solo a querer establecer mayores niveles de sacrificio al pueblo, requiere verdaderas acciones integrales
 

Impuestos vs producción nacional


“En 2012, la recaudación de impuestos alcanzó el 13,18% de la producción nacional, pero la evasión y la elusión tributaria, juntas, representaron un porcentaje mayor: el 13,37% del PIB”.
Estas son palabras textuales que nos brindó el año pasado nuestro Presidente en su informe de los 100 días.
Por esta razón muchos costarricenses confiamos en que los diputados no acepten que se nos establezcan más impuestos, para que así los mecanismos de eficiencia del cobro sean más efectivos.
Esto debe ocurrir en todos los ámbitos de acción que tiene el Estado, para gestionar el cobro de los mismos, desde el control de fronteras por medio de escáneres de la totalidad de las mercancías que ingresen y salgan del país, hasta que se nos permita a todos los costarricenses poder reflejar la totalidad de los egresos que efectuamos, desde las consultas médicas hasta el sin fin de ellos, por medio del desglose que se establezca, para evitar la evasión.
Pero lejos de aplicar aquello que consideramos como lógico, las propuestas que vienen haciendo los últimos gobiernos, incluido el presente, sigue siendo el querer aumentar los ya existentes impuestos, con lo cual lo único que se logrará será afectar más nuestro poder de compra, sin que ello mejore o anule el efecto de déficit que padece el país.
El problema se agrava más cuando por el tipo de impuestos que se proponen, se desincentiva a la producción nacional para favorecer a la extranjera.
Un caso claro es el de la industria farmacéutica, ya que el proyecto de ley remitido por el Ejecutivo a la Asamblea, prevé que la importación de medicamentos no paga impuesto de valor agregado (actual impuesto de ventas) en el tanto no entre en “operación efectiva” el “Sistema de Devolución a la Población en Condición de Pobreza y Vulnerabilidad” (según Transitorio IX), esto es, los medicamentos no tendrán que pagar este impuesto en un plazo de 24 meses, cobro establecido en un 15%.
Las implicaciones de este 15%, es que no puede ser trasladado al consumidor, en el tanto se produce nacionalmente, en ese periodo de 24 meses, ya que las materias primas sí tendrán que pagarlo, por tanto debe ser absorbido por los industriales nacionales, ya que el producto importado no pagaría impuesto en este periodo.
Según estudios efectuados por los industriales farmacéuticos nacionales se tiene identificado que el valor agregado nacional es del 57,77% y el valor de origen externo es del 42,23%. Si sobre este se establece un impuesto del 15%, implicaría que el costo se incrementaría en un 6,33% al productor nacional, al menos en los 24 meses estipulados, esto sin considerar otros conceptos que puedan recaer sobre los agregados locales.
En nuestro país desde hace mucho se incentiva el comercio exterior, y en el caso de medicamentos para consumo nacional se tiene que para 2009 el déficit comercial fue de $191,8 millones y en 2014 ascendió a $383,5 millones, entre otros aspectos gracias a que las adjudicaciones de la Caja de Seguro Social representaban un 46% para proveedores locales, del total de presupuesto de 2003, para llegar a un 18,9% en 2014.
En el presente año nos hemos enterado de que en Canadá, lejos de reducirse la recaudación de los impuestos, estos aumentaron significativamente al bajarse su escala.
Requerimos que nuestras autoridades comprendan que el cobro de los impuestos es una ciencia que no responde solo a querer establecer mayores niveles de sacrificio al pueblo, requiere verdaderas acciones integrales, las cuales nunca hemos visto que se planteen.

Randall Castro Vargas
Economista