Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 30 Abril, 2013

La responsabilidad ambiental debe pasar de ser un discurso a convertirse en un estilo de vida, en una forma de producir


Impuestos verdes y cambio climático

He sido muy claro en reflexiones anteriores en que el país debe mirar de frente y resolver de una vez por todas la situación fiscal del país. Ciertamente los avatares políticos y, en algunos casos, los errores técnicos han dado al traste con las propuestas de reforma presentadas en los últimos 20 años, pero nada hacemos con darle un paliativo u otro, si de una vez por todas no solucionamos las brechas en lo social, lo productivo y de capacidad de gestión que tiene el Estado costarricense.
Coincido plenamente con la necesidad de abordar el tema no como una reforma más o una solución de naturaleza técnica. El tema fiscal forma parte de una visión país y de desarrollo, y como tal debe de abordarse.
Por esa razón, considero importante plantearse abiertamente el proyecto de pensión consumo como parte del proyecto de reforma al impuesto al valor agregado. Este proyecto debe permitir crear estímulos para un comportamiento fiscal proactivo de parte de los ciudadanos. Además, es vital preguntarnos cómo ahondar en una economía baja en carbono, generando una política fiscal que permita fortalecer las bases de la competitividad verde.
Es importante no solo mejorar las condiciones para invertir en negocios verdes, carbono neutral y que utilicen el agua y los recursos naturales de forma responsable. El país requiere entonces una discusión que vaya más allá de lo fiscal y que se articule con una política social y productiva.
Los impuestos verdes y la preparación para enfrentar los avatares climáticos es un tema central que debemos abordar seriamente en la gestión de la política pública.
Los escenarios publicados recientemente por la Comisión Económica para América Latina CEPAL sobre los cambios en el calentamiento y precipitación de Centroamérica son más que contundentes.
Nuevas enfermedades, faltantes de lluvias, problemas crecientes de erosión, deslizamientos y, por supuesto, mayor vulnerabilidad para nuestra infraestructura, agua y bosques, son solo unos cuantos de los temas que enfrentaremos como sociedades en las próximas dos décadas.
Es por eso que la responsabilidad ambiental debe pasar de ser un discurso a convertirse en un estilo de vida, en una forma de producir y por supuesto, para el Estado, una manera de comprar y de incentivar.
Costa Rica ha sido pionero en formar parte de los países del mundo que le han declarado la paz a la Naturaleza y en particular, han apostado por la carbono neutralidad.
Hacer realidad esas metas en los sectores de transporte, energía, agricultura, servicios y otros es vital para mejorar nuestra competitividad país, nuestra imagen como Nación y por supuesto, la posibilidad de dar a nuestras futuras generaciones nuevas razones para sentirse orgullosas de este pequeño país que le ha dado tanto al mundo.
Enhorabuena que pensemos la reforma fiscal verde y la economía baja en carbono e innovadora de las próximas dos décadas.

Leiner Vargas Alfaro

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