Francisco Villalobos

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Martes 10 Agosto, 2010


Impuesto a las sociedades


No conocemos todavía el proyecto sobre gravar con un tributo, la existencia de sociedades mercantiles pero me permito adelantar algunos comentarios. Es usual en el mundo que se cobren tasas por la tenencia de sociedades, porque al Estado le representa un costo contar con una estructura para mantenerlas. Si tal fuese la justificación, sería al Registro Mercantil a quien le correspondería cobrar tal tributo y entonces no podría utilizarse para financiar nuevas plazas de policías. Para eso y otras necesidades públicas, son los impuestos, no las tasas; estas sirven para pagar por servicios que recibimos de entes públicos. Luego, la necesidad imperiosa de allegar más recursos al erario para cumplir con las tareas que les hemos encomendado a nuestros gobernantes, debe resolverse vía presupuesto. La interpretación que hoy prevalece y que hace inconstitucional crear tributos en leyes de presupuesto no es conveniente para la celeridad con que deben procurarse nuevos recursos, y es absurda. Eso es como si una empresa hiciera su presupuesto de gastos sin atenerse su sales forecast y el resto lo financiara con deuda. Así, solo vamos a condenar a los costarricenses a mayor inflación y subdesarrollo. No creo que un impuesto a las sociedades sirva de mucho para arreglar las crecientes necesidades de ingresos frescos y sanos al erario. Tampoco es el mecanismo idóneo para controlar la proliferación desmedida de entidades jurídicas para algún tipo primitivo de planificación patrimonial. Las sociedades son para hacer negocios y no son el vehículo adecuado ni más eficiente para planificar patrimonios privados. Los que abusan del sistema mediante testaferros y ocultamiento de riquezas pagarán gustosos los US$200. Pero creo igualmente que los individuos tenemos derecho a proteger nuestros activos y a mantener ante los Registros Públicos cierto nivel de intimidad. Si queremos que las empresas y las personas no oculten sus riquezas, lo que hay que hacer es regular mejor el acceso a información bancaria por parte de las autoridades fiscales y cambiar el criterio de sujeción de la renta para que todas las rentas, con limitadas excepciones, se incluyan en una misma categoría con tratamiento progresivo. Hay que darle incentivos a la producción, crédito a las pymes, mejor infraestructura a los exportadores, reducir las tasas de renta a las empresas y encontrar entonces, en un sistema más justo y más eficiente, con fiscalización a los verdaderos evasores, los recursos que hacen falta. Por más que estoy con los planes de doña Laura y admiro y respeto profundamente a mi ex profesor don José María Tijerino, no me parece que este sea el camino. Si en el futuro requerimos más policías, ¿qué otra tasa debemos crear? Las posibilidades además de inagotables, son peligrosas. El volumen de la carga fiscal debe recaer en pocos impuestos y no en una multiplicidad de pequeños y complicados tributos.

Francisco Villalobos
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