Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 15 Octubre, 2012


¿Importar o producir gas natural? (I)


Algunas personas han señalado que solo debemos importar gas natural y que no debemos producirlo en el país. Lo anterior a pesar de que en nuestras cuencas sedimentarias (unos 30 mil Km2) existe un potencial muy interesante y que los análisis geoquímicos realizados muestran una excelente calidad del gas natural nacional. Este potencial fue detectado por las exploraciones realizadas en el pasado, incluyendo las efectuadas por RECOPE junto con el ICE, PEMEX, PetroCanada y el Banco Mundial en la década de los ochenta, y por el ICE en su Proyecto de Gas Natural llamado Laurel.
La importación de gas natural es una solución que le permite al país avanzar hacia las energías del futuro pero no es una solución permanente y de largo plazo. La solución energéticamente robusta es la eventual producción nacional.
Contrario a la producción nacional, la importación de gas está asociada a altos costos y a una alta volatilidad futura de los precios internacionales. Solamente los costos de licuefacción (que implica un enfriamiento a aproximadamente -160°C y es energéticamente intensiva), transporte en buques metaneros, instalaciones marinas, almacenamiento en estado líquido y regasificación asociados al gas natural importado son mayores que el costo del gas mismo en su lugar de origen, por lo que el país se ahorraría estos altísimos costos si el gas natural se produjera localmente.
Además, los proveedores internacionales de gas generalmente buscan incluir en el precio final un “Premium” por encima de estos costos o indexar el precio del gas al precio del petróleo o al precio del combustible que el gas va a sustituir (bunker o diesel, por ejemplo).
Los costos del gas natural serían mucho más bajos si se produjera en Costa Rica, como ocurre en muchos países, y su producción nacional le daría al país una verdadera ventaja sostenible en el siglo XXI.
Al igual que el petróleo importado, los precios internacionales del gas natural también incluyen las regalías e impuestos de producción que se pagan en los países donde se produce, por lo que con la importación de gas estaríamos pagando estos montos a esos países, en lugar de pagarlos al Estado costarricense, que mucho lo requiere.
Una de las mejores maneras de aumentar los ingresos fiscales es potenciando el desarrollo de aquellas actividades económicas que son intensivas en el pago de impuestos, como es la producción de gas natural.
Con respecto al modelo energético actual, que está altamente petrolizado, tendríamos también una mayor competitividad, una mayor sostenibilidad y una mayor independencia energética.
Generaríamos igualmente mayores oportunidades como, por ejemplo, un aumento en el empleo y del crecimiento económico y una mayor contribución del Sector Energía a los programas de infraestructura y sociales (incluyendo la reducción de la pobreza).
Actualmente dos terceras partes del consumo nacional de energía provienen del petróleo importado y las regalías y los impuestos de producción de este petróleo que importamos también los pagamos a los países productores, sin ningún aporte para nuestra sociedad.
No debemos replicar el modelo petrolero actual al modelo futuro del gas natural.

Roberto Dobles