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El ojo del ciclón entró en el Golfo de México tras golpear Cuba
Ike se enfila hacia Texas

Huracán provocó destrozos multimillonarios en la isla

Miami
EFE

El ojo del huracán Ike entró en las aguas del Golfo de México tras golpear Cuba de oriente a occidente durante casi 48 horas y causar al menos cuatro muertos y grandes destrozos económicos.
El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos informó ayer que Ike es un huracán de categoría uno con vientos de 120 kilómetros por hora que tenderá a reforzarse conforme avanza en las aguas del Golfo de México.
El CNH pronostica que Ike volv
erá a convertirse en un huracán de gran intensidad, posiblemente de categoría tres o cuatro antes de llegar a la costa de Texas el viernes por la noche, según la previsión de la actual trayectoria.
El ciclón Ike, que perdió intensidad a medida que recorría la isla, llegó el pasado domingo por la noche a la costa noreste de Cuba con vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros por hora.
Ike ha causado al menos 66 muertos a su paso por Haití y en Cuba ha obligado a la evacuación de más de un millón de personas, el 10% de los 11,2 millones de habitantes de la isla, según fuentes oficiales.
El aviso de huracán en Cuba permanece activado para las provincias de La Habana, Ciudad de La Habana, Matanzas, Pinar del Río e isla de la Juventud.
Los expertos advirtieron de que los residentes de la península de Yucatán (México) deben vigilar la evolución del ciclón.
Es posible también la formación de tornados aislados en los cayos de Florida y en el extremo sur del estado.

En la actual temporada de huracanes en el Atlántico (del 1 de junio al 30 de noviembre) se han formado diez tormentas tropicales y cinco huracanes.
Los meteorólogos de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera estadounidense vaticinaron que esta temporada iba a ser muy activa, con la posible formación de 14 a 18 tormentas tropicales, de las que entre siete y 10 podrían llegar a convertirse en huracanes.
El segundo huracán que azotó Cuba en 10 días -el primero fue el Gustav- pasó finalmente lejos de La Habana, que estaba en “alarma ciclónica” y se había preparado para lo peor, dado que las trayectorias que proyectaron los meteorólogos en los últimos días la mostraban como posible objetivo directo.
Pero Ike no dejó indemne a la capital cubana, de más de dos millones de habitantes, pues ha llovido incesantemente el lunes y el martes, y se registraron peligrosas ráfagas de viento de hasta 120 kilómetros por hora.
Al terminar su recorrido de 42 horas por la isla, en la que fueron evacuadas mas de 1,2 millones de personas desde el sábado, el ciclón dejó La Habana casi totalmente paralizada, sin energía en muchos barrios, con ramas caídas, vallas derribadas y una lluvia por momentos intensa.
Muchos barrio
s de la capital siguen sin corriente eléctrica al llegar la noche y la Defensa Civil aún no ha dado por terminada la “alarma”, abriendo paso a lo que eufemísticamente se llama en Cuba “fase recuperativa”.
Esa fase sí ha sido decretada ya por la Defensa Civil cubana, comandada por militares, en la mayoría de las regiones orientales, las primeras afectadas el domingo en la noche por la llegada de Ike.
Los muertos de este huracán suman hasta ahora 70, ya que en Haití segó la vida de por lo menos 66 personas cuando tenía categoría 4, y sus destrozos abarcan también a la República Dominicana y las Bahamas.
Las cifras de viviendas destruidas o dañadas en el oriente cubano se cuentan por millares, al igual que las hectáreas de cultivo y las redes de electricidad arrasadas.
Sólo en Las Tunas, según dijeron a Efe autoridades de esa provincia oriental, hay alrededor de 50 mil viviendas afectadas, incluidas 7 mil destruidas, además de 51 mil teléfonos cortados y grandes daños económicos.
Ike atravesó este martes -de sureste a noroeste- la provincia occidental de Pinar del Río, justo por un lugar cercano a la zona que arrasó hace apenas diez días el huracán Gustav, entonces de categoría 4.
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