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Múltiples factores han confluido para que la presente campaña política sea atípica. Solo a manera de ejemplo podemos mencionar algunos


Hubo cambios en la conciencia cívica

Independientemente de quien gane las elecciones, Costa Rica vive una campaña política muy diferente a las anteriores.
Son múltiples los factores que han confluido para esto y solo a manera de ejemplo podemos mencionar algunos.
No solo se rompió el bipartidismo y se cuenta ahora con 13 candidatos a la presidencia de la República, sino que ha surgido un nuevo costarricense que no parece estar dispuesto a votar muy emocionalmente, como solía suceder, sino que quiere saber, conocer, es más desconfiado, y esto podría hacer que el voto fuera, en alguna medida al menos, más racional.
Si esto es así, habría que ver si quienes dirigen las campañas lo tenían y tienen claro para efecto de su publicidad y otras estrategias.
Por otra parte, el hecho de que en esta ocasión no se pudiera ya contar con los anteriores bonos de la deuda política, ha significado que los partidos que no tienen dinero debieran acudir a los bancos, y estos se basan en buena medida, para otorgarles el crédito, en lo que digan las encuestas.
No obstante, pareciera que ya la gente no cree tanto en ellas y, más allá de si hay razón o no para esto, la población votante opina sobre el tema en redes sociales.
Y hablando de redes sociales, sin duda este es uno de los nuevos factores que marcan fuerte diferencia entre la presente campaña y las anteriores.
Las redes convierten en permanente —momento a momento— el tráfico de opiniones sobre los distintos candidatos y sus propuestas y actitudes.
Pero al fenómeno de las redes sociales —que se sabía sería un actor importante— hay que agregar que en esta ocasión se ha producido una abundante serie de debates radiales y televisuales. Los medios de comunicación vieron el interés que despertarían y por eso los organizaron.
La antigua actitud emotiva de poner banderas y sonar las bocinas de los carros para apoyar a uno u otro partido se ha cambiado, en buena medida, por un deseo de escuchar a los candidatos y sus planteamientos, escudriñando inclusive en los grandes detalles del cómo, que no se mencionan en los enunciados generales y que pueden significar la diferencia en realidad.
¿Tenemos una población más madura y consciente? Podría ser. Se madura a veces soportando problemas por muchos años y los costarricenses han tenido bastante de esto.
Finalmente, aunque haya personas que no quieran votar, parece indudable que es grande el grupo de los indecisos que escuchan con interés los debates pero no se dejan engañar muy fácilmente. Estos podrían decidir las próximas elecciones.
 



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