Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 18 Enero, 2008

Hillary Clinton entre bastidores

Arturo Jofré

Hillary Clinton es enigmática, hay en su forma de ser un lado gris que lleva a formular juicios de ella poco acertados. Bill y Hillary Clinton se complementaron muy bien en campaña y en el ejercicio de la presidencia. De hecho, ella asumió un rol de alto compromiso en grandes temas nacionales, siguiendo la imagen de Eleanor Roosevelt, aunque en diferente forma. Pero ¿cómo es realmente Hillary Clinton?
David Gergen, profesor de la School of Government at Harvard, es un buen referente, fue consejero de cuatro presidentes y trabajó muy cercano a Clinton y su esposa. Su visión de la Casa Blanca “por dentro” es una de las más objetivas, así reconocida por respetables fuentes. Como republicano se vio ante la difícil decisión de aceptar el llamado del presidente Clinton para que lo acompañara como consejero, un año y medio después renunció. En cuanto a Hillary Clinton, Gergen indica que “nuestra colisión fue probablemente inevitable”. Eran dos formas distintas de ver el mundo.
Hillary Clinton es realista, Bill Clinton es el soñador. Curiosamente, ella posee la visión estratégica, él es el táctico. Ella le ayudó a llegar a la presidencia, él ayudó a Hillary a ganar poder. El se ubicó y se proyectó hacia el centro, mientras ella se proyectaba hacia la izquierda. El pensó mucho sobre los derechos de los afroamericanos, ella se focalizó en los derechos de la mujer. Ella se orientó hacia la protección de los niños, él lo hizo hacia la gente mayor. Bill Clinton ganó fuerza política porque la gente lo veía recibir golpes y él luchaba y volvía a la carga con una sonrisa, a Hillary se le veía seria. Ambos coincidían en su amor hacia su hija Chelsea. Ese es el testimonio de Gergen.
Hillary Clinton ha sido respetada como una activista de las causas sociales. Gergen agrega que “Sus críticos señalan que ella está interesada en el poder. Por supuesto que lo está. Pero el poder para un propósito superior, y esto es lo que marca a un buen líder”. Esta visión de Gergen contradice la imagen de ambición de poder por el poder mismo que algunos atribuyen a Hillary Clinton.
Una de las promesas de campaña de Bill Clinton fue cortar impuestos a la clase media, pero al asumir sus consejeros le indicaron que no se podía y que la prioridad debería ser el cortar el alto déficit heredado. Hillary defendió en vano la tesis de mantener la promesa, indicando además que “no vinimos aquí a gastar todo nuestro tiempo cortando el déficit creado por los republicanos”. El Presidente tuvo que entrarle al déficit.
Los Clinton se enfrentan una vez más a una carrera de obstáculos. Tienen a su haber una gestión de gobierno exitosa. Bill Clinton está en su máximo cuando enfrenta situaciones extremas y ahora le toca a él ser el consejero. La que ahora toma las decisiones es, en palabras de Gergen, una mujer brillante y articulada que ayudó mucho al liderazgo de Bill Clinton.