Fabio Parreaguirre

Fabio Parreaguirre

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Lunes 4 Julio, 2016

¡Hasta que la suerte nos separe!

¿Dónde estaría la economía del país si la suerte no nos hubiera acompañado en los últimos dos años?
Vaya respiro nos han dado especialmente los mercados internacionales para mover nuestras fichas y ver así tranquilos números que podrían estar en rojo (aunque lo están como el déficit, pero podría ser peor).
Primero tuvimos la suerte de salir al mercado internacional en momentos en que los inversionistas solicitan a gritos (y lo pongo en presente porque aún lo hacen, que lo diga Argentina) bonos basura, con mejores rendimientos que los que entregan las inversiones en mercados norteamericanos, europeos o asiáticos con grado de inversión.
Todas las colocaciones de los eurobonos fueron exitosas, de alguna manera nos castigaron un poco en las últimas dos, pero realmente poco, tomando en cuenta las rebajas en las calificaciones de deuda y el poco ambiente que ha existido para una solución fiscal.
Y la suerte siguió de nuestro lado, sobre todo con la rebaja de los precios internacionales de las materias primas, en especial del petróleo, que pasó en un abrir y cerrar de ojos a la mitad de su precio de mediados de 2014 y se ha mantenido por debajo de los $50 por barril.
Eso se convirtió en un ahorro no solo para los consumidores (aunque lo disfrutamos poco gracias a modelos tarifarios de los modernos años 90) sino para el país, en especial la factura que debe pagar Recope por los combustibles que importa.
Ese sobrante de dólares dio una presión al tipo de cambio para que se apreciara prácticamente todo 2015, pero gracias al Banco Central que recogió esos dólares comprando y llenando las reservas internacionales hasta $8 mil millones, poco más del 14% del PIB Nacional.
Ahora gracias a ese montón de dólares que tiene el Banco Central, puede defender las abruptas depreciaciones sin problemas, que suceden desde mayo pasado con el cambio de tendencia del tipo de cambio.
O sea la suerte volvió a estar de nuestro lado. Y que lo digan el montón de personas que se endeudaron en dólares los últimos años, ver hoy al Banco Central defender que se vaya para arriba el tipo de cambio, me imagino que les genera un respiro enorme, más si sus ingresos son en colones.
En fin, cómo estaríamos respecto a la inflación, a las tasas de interés, al tipo de cambio. Seguro que la trinidad imposible, se volvería posiblemente en detrimento de muchos y en favor de pocos, pero eso no lo sabremos, ya que la suerte estuvo de nuestro lado.
Así las cosas, en el momento que la muerte nos separe de ella, la economía nacional estará ahí, no boyante, no increíble, pero por lo menos estamos a flote.
Esperemos que dejemos de vivir de trucos de magia de parte de nuestros financieros en el gobierno, y que pronto las soluciones fiscales nos den otro respiro, por lo menos uno que venga de adentro de nuestro país.


Fabio Parreaguirre