Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 27 Abril, 2012


Hacia el 1° de Mayo

Se celebra en los Primeros de Mayo la Fiesta de los Trabajadores en homenaje a los Mártires de Chicago. Para el pueblo llano es la ocasión para expresar en las calles sus reivindicaciones. Tal situación será particularmente fuerte el próximo 1° de Mayo, porque grandes sectores en el mundo entero no han cesado de protestar contra la crisis financiera que afecta a los países industrializados.
El ejemplo de los “indignados” de la Plaza del Sol de Madrid y de los que gritan “occupy Wall Street” en Nueva York se ha generalizado en todos lados. Aquí también se prepara una gran marcha.
Pero en nuestro país, el 1°, de Mayo reviste otra significación y que tiene que ver, no tanto con el tradicional informe del Presidente(a) al Congreso, sino con la elección del Directorio Legislativo y de las comisiones parlamentarias, especialmente las de más peso. Es allí donde se dan las sorpresas, pues el partido oficial no siempre logra lo que se propone, sea porque no tiene mayoría, sea porque se divide. Así pasó en un célebre “Mayo Negro”.
Pero la mayor sorpresa se dio el año pasado cuando los partidos minoritarios conformaron la Alianza por Costa Rica y demostraron que el actual era un gobierno de minoría. Hoy parece que el partido oficial ha aprendido la lección. Reconociendo que son un gobierno de minoría, pactan con un partido pequeño y le entregan los puestos principales del directorio a condición de contar con las comisiones que consideran más importantes.
Mientras tanto, en las calles aledañas se dará la manifestación de los sectores sociales. Son dos manifestaciones de la democracia: la una representativa en el recinto parlamentario, que se expresa mediante las componendas de cúpulas partidarias y la otra directa, en que el pueblo levanta su voz. Es en esta última donde radica la legitimidad de quienes gobiernan, pues en una democracia real solo hay una fuente de poder, aquella que otorga el Soberano.
Los pactos entre partidos solo tienen legitimidad si son la expresión de las mayorías.
Con su política de pactos, Liberación ha mostrado su debilidad orgánica. En el primer año pactó con los libertarios para lograr el control del Congreso. Luego Laura se entendió con Ottón para hacer aprobar su proyecto estrella: la reforma tributaria. En ambos casos fracasó. Hoy Liberación busca reconquistar el control del Congreso pactando con una agrupación carente de un proyecto nacional y que solo busca reivindicaciones sectoriales. Veremos qué suerte correrá esta nueva componenda.
Pero esta vez la situación es desesperada para el gobierno pues solo le restan dos años y su desprestigio es total.
La “ingobernabilidad” no radica en su debilidad en el Congreso, sino en los escándalos de corrupción que a diario llenan los espacios mediáticos y que involucran a todos los sectores de Liberación: expresidentes, ministros, diputados, alcaldes, altos funcionarios.
Incluso salpican a la propia Presidenta y su familia. Esta inmundicia nos muestra un partido en un deterioro total. El gobierno ha perdido legitimidad ante el pueblo. Laura solo podrá recuperar credibilidad si demuestra que aquello de ser FIRME Y HONESTA era algo más que un eslogan electorero.

Arnoldo Mora