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Miércoles 29 Diciembre, 2010

Hablemos claro sobre el PRUGAM

En varios medios de comunicación, grupos vinculados a la elaboración del PRUGAM 2008-2030, han indicado que ese plan prevé la solución y prevención de muchos de los problemas y catástrofes que se han dado recientemente por efecto de la naturaleza y de la construcción en áreas no aptas para el desarrollo urbano en la Gran Área Metropolitana (GAM). Señalan además que el PRUGAM debería ser aprobado de inmediato y revisar luego cualquier detalle.
Estos argumentos son parcialmente válidos. El INVU, varias organizaciones gremiales así como profesionales independientes que hemos analizado el PRUGAM por cuenta propia, coincidimos en que el diagnóstico ambiental del PRUGAM probablemente refleja la triste realidad ambiental de la GAM, las zonas de fragilidad y peligro que deberían ser respetadas.
Sin embargo, la debilidad del diagnóstico ambiental reside en que sus gestores se tomaron atribuciones en el campo de la planificación urbana, y basados en los índices de fragilidad ambiental fijaron los futuros usos del suelo, porcentajes de cobertura, tipología y alturas de edificaciones, etcétera. El resultado es una aberración, es como poner a un economista a practicar un trasplante de riñón.
Con respecto a otros aspectos de la propuesta PRUGAM, su fortaleza reside en los conceptos planteados: repoblamiento, ciudades compactas, transporte público eficiente, peatonización, entre otros.
Desafortunadamente, la propuesta se quedó corta en el desarrollo de esos temas y en los proyectos concretos, así como en la definición de responsables, costos, viabilidad, agendas de implementación, etcétera.
El plan propone limitar la altura de las edificaciones, en algunos casos a 4 pisos, en otros a 15, todo de manera antojadiza, como si se fuera a descubrir el agua tibia en relación a cientos de ciudades del planeta que desmienten cualquier teoría al respecto.
Además plantea que la poca tierra disponible y apta para el desarrollo urbano se distribuya un 42% para vialidad, 35% vivienda, 15% áreas verdes y 8% uso institucional y servicios, bajo un criterio antojadizo y arbitrario.
En transportes, según el PRUGAM, la GAM concentra el 70% de la flota vehicular, la cual genera el 75% de la contaminación del aire. A pesar de esto, el PRUGAM propone proyectos de vialidad por $1.125 millones, y solo $332 millones en transporte público eficiente, medio que sirve al 54% de la población, y contrarresta el uso de los vehículos particulares y las emisiones de CO2.
Mientras en otros países se contratan empresas de experiencia global, para realizar el estudio de demanda de transporte del PRUGAM se escogieron las mismas empresas nacionales que han hecho estudios de transporte de la GAM, y como es lógico, llegan a las mismas conclusiones y soluciones que tienen a la GAM en un caos vial como pocos en el mundo.
En manejo de desechos sólidos, el PRUGAM no propone solución alguna para las 31 municipalidades que abarca.
En resumen, no todo del PRUGAM es malo, pero dista mucho de ser la pomada canaria para la planificación de la GAM de los próximos 20 y más años, el PRUGAM es un punto de partida para empezar a trabajar en serio.
Si es que urge aprobar los índices de fragilidad ambiental del PRUGAM para poder aprobar una serie de planes reguladores que están en el limbo, el INVU debería aprobar o desechar los índices de una vez, pero aprobar un plan de ordenamiento territorial de la dimensión del PRUGAM para tener vigentes los índices de fragilidad ambiental sería un sinsentido y un suicidio colectivo.

Rafael Solís
Arquitecto
[email protected]