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Sábado 26 Abril, 2014

¿No hay leyes que castiguen y multen estos incendios que dado el clima y la irresponsabilidad, a veces se extienden invadiendo cientos de hectáreas con la consecuente destrucción, contaminación, erogación en el pago de sacrificados bomberos y el necesario trabajo de esforzados voluntarios?


Guanacaste: primavera y luto

En marzo, con el advenimiento de la primavera, renacer de la naturaleza en el hemisferio norte, aunque en este país por ser “eterna”, casi no la sentimos así, Guanacaste se engalana con el hermoso florecimiento de caraos, cortezas amarillas, robles de sabana y otros varios, dando a su seco y amarillento paisaje, unas pinceladas de vida y color que, contrapuestas con este, se enaltecen mutuamente.
Sin embargo, en esas notas alegres de vida y color que pone la Naturaleza, el ser humano, depredador impertinente se empeña en poner negras manchas de muerte y destrucción y sigue haciendo quemas “controladas”, en un mezquino afán de economizarse unos colones que muy bien les harían a jornaleros de la región bastante necesitados de ellos.
Lo peor es que estos incendios se exhiben a vista y paciencia “gordas” de ministerios de Ambiente, Salud, Agricultura y Educación, en conocidas propiedades hacendarias e inclusive estatales, o en su cercanía, como frente al Aeropuerto Daniel Oduber Quirós en donde arriban, seducidos engañosamente por la propaganda de visitar el país verde y ecológico que pregonamos fuera, muchos turistas procedentes de Europa y Norteamérica.
¡Qué triste estampa de recibimiento!
¿No hay leyes que castiguen y multen estos incendios que dado el clima y la irresponsabilidad, a veces se extienden invadiendo cientos de hectáreas con la consecuente destrucción, contaminación, erogación en el pago de sacrificados bomberos y el necesario trabajo de esforzados voluntarios?
Sí, sorprendentemente no hay las leyes que castiguen y multen todos estos destrozos al ambiente, en un país como el nuestro en el cual nos vivimos hablando de cuidar la naturaleza y las autoridades venden en el exterior como “ecológico”, deben decretarse de inmediato. Pero además vigilar que se cumplan.
Si no se actúa pronto, seguiremos, avergonzados e impotentes, viendo morir “de pie” muchas veces, como dice el poeta español Aleixandre “un árbol /que/ vive y puede pero no clama nunca, ni a los hombres mortales”.

Jorge Andrés Camacho Ramírez
Catedrático UCR. Jubilado