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Miércoles 30 Abril, 2014

Hace falta, ahora con nuevo Gobierno, que se haga una profunda reflexión sobre cuáles son los valores morales y las pautas de comportamiento que se practican y enseñan


Grave peligro, aún sin control

Desafortunadamente, la violencia en el mundo sigue sin control. Niños y viejos son agredidos todos los días, así vemos que en nuestro país, un niño es agredido brutalmente en una “cuartería” hasta causarle la muerte, porque llora de hambre o de frío.
Lo cierto es que las agresiones se duplican sin índices certeros que expliquen esta conducta. Casi todas las agresiones son del círculo íntimo, niños y niñas las sufren de sus padres o de los adultos que los frecuentan.
Las víctimas se presentan a los hospitales con quemaduras, rociadas con sustancias cáusticas, acuchilladas, abusadas. Muchos son adolescentes jóvenes maltratados por sus parejas que saltan a la ira intempestivamente. La violencia afecta a todos y los más pequeños no escapan de ella.
Por otro lado, entre jóvenes no existe diálogo. Así vemos que se pelean en la escuela, en los colegios donde practican el llamado “bullying”, un acoso escolar. A todos estos jóvenes la violencia los marca a la inseguridad de la adolescencia y les tira la autoestima al suelo dañando su futuro.
Nuestros jóvenes se van a las calles muy rápido donde reciben maltrato físico, psíquico y sexual y la espiral de la violencia crece todos los días.
De feria, se hacen noviazgos sin base imperando los celos, la humillación, los sometimientos, controles, exigencias de horarios hasta el alejamiento de la familia.
Hace unos meses un amigo dijo: “Eliseo, por qué no escribís algo que acabe con este problema”; a decir verdad, no es tan fácil como simplemente escribir un comentario, qué va, es más que eso.
Primero, la familia se ha escocherado, segundo la educación ha desmejorado y tercero, el débil compromiso con la sociedad. Ciertamente, la familia, la sensibilización y la educación son imprescindibles para arrequintar los modelos nuevos, si así queremos llamar, de relación.
Los niños son víctimas de actos violentos por la drogadicción en todo sentido que afecta al país: “La necesidad de más dinero para surtirse de drogas, desde el guaro hasta la coca”.
Los jóvenes lo son, por los celos excesivos, el control, por la forma de vestir, sus actividades, la falta de amor. Sin duda, en el país hay un problema con base social y cultural nunca antes visto.
Hace falta, ahora con nuevo Gobierno, que se haga una profunda reflexión sobre cuáles son los valores morales y las pautas de comportamiento que se están practicando y enseñando.
Que sea un compromiso de la sociedad civil y del Estado, ahora que don Luis Guillermo ha obtenido una histórica votación, que no puede desaprovechar.
Para no repetir más ese “acharita”, necesitamos que se pongan a funcionar políticas públicas que demuestren lo contrario, siendo este el momento de zocarse la faja y comenzar con el pie derecho para el nuevo Gobierno.

José Eliseo Valverde Monge

Médico