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Lunes 29 Junio, 2015

Gobiernos llenos de soberbia y racistas

A raíz del tirador de Charleston, revive la discusión sobre racismo, y la prohibición del uso de armas, intento “pacifista” torpe ya que la evidencia muestra que no es la solución. Por caso, en gran parte de Latinoamérica las armas están prohibidas y el índice de homicidios es muy superior al de EE.UU.
Las leyes son justas, y ordenan, solo cuando son naturales y dejan de serlo cuando son una creación arbitraria de la razón humana —del legislador— y, entonces, al no darse natural y espontáneamente deben ser impuestas por vía policial que, precisamente, utiliza armas. ¿¡Armas para prohibir armas!?
En cuanto al racismo, no basta que Obama diga por radio desde un garaje de Los Ángeles que “no estamos curados” porque “las sociedades no borran de la noche a la mañana lo que ocurrió durante 200 o 300 años”. Lo cierto es que, gracias a estas leyes coactivamente impuestas por su gobierno —como los impuestos, derivados por los empresarios vía aumento de precios— hay salarios bajos y desocupación que golpean con más fuerza sobre los más humildes —en un círculo vicioso— que históricamente son los “negros”.
Por cierto, es incoherente pedir la pena de muerte para el tirador, que lo quieran asesinar por asesino, más bien debería realizar un tratamiento psiquiátrico cosa que podría haberse previsto dado que había publicado en Internet que los negros son “estúpidos y violentos” para luego atacar a los judíos, latinos y asiáticos, poniendo énfasis en que “los hispanos son un enorme problema… son nuestros enemigos”.
Coincide con muchos gobiernos occidentales que impiden la libre inmigración por cuestiones raciales porque sobran las pruebas de que los inmigrantes colaboran al crecimiento del país, y si abusan del “Estado de Bienestar”, pues tendrán que culpar al Estado que lo implementa y no a los inmigrantes. El drama llega al punto de que el Gobierno mexicano interceptó a 11.893 menores indocumentados —6.113 estaban solos— procedentes de Centroamérica entre enero y mayo 2015 cuando viajaban con rumbo a EE.UU., un 49% más que en el mismo periodo del año anterior.
Los niños son expuestos por los traficantes a trabajos forzados, violaciones, pornografía, abusos, maltrato físico y verbal, entre otras cosas. Traficantes que suelen traficar también drogas muy dañinas.
Por caso, con solo 6 millones de habitantes, en El Salvador se produjeron 635 homicidios en mayo. Los pandilleros acechan en las salidas de las escuelas a los adolescentes y les ofrecen entrar a las pandillas, y si se niegan los matan.
Según un funcionario salvadoreño “en un año se arrestó a unos 12.000 pandilleros” pero “podemos… llevarnos a 50 que otros 50 entrarán en la pandilla” mientras el negocio sea tan rentable, sobre todo frente a las condiciones de pobreza creadas en Latinoamérica por los gobiernos que, por cierto, la niegan. Las villas miseria de Buenos Aires se ven desde el centro, allí viven unas 250 mil personas y desde 2010 crecieron un 70%, pero no existen en los mapas oficiales ni en Google Maps, son solo una mancha, tierras fiscales. Eso sí los “punteros” políticos las controlan a la hora de votar.

Alejandro A. Tagliavini
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
(@alextagliavini)