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Autoridades condenan intentos de desconocer elecciones de noviembre
Gobierno de facto descarta negociar regreso de Zelaya
Presidente depuesto visita Perú

Tegucigalpa
AFP

Las autoridades golpistas de Honduras descartaron este miércoles toda negociación sobre el regreso del depuesto presidente Manuel Zelaya al poder, al tiempo que continuaron su enfrentamiento con la comunidad internacional y condenaron cualquier intento por desconocer las elecciones de noviembre.
“El 15% del Acuerdo de San José que resta por negociar es lo concerniente a la restitución de Manuel Zelaya y eso no tiene vuelta de hoja”, declaró el ministro de la Presidencia del gobierno de facto, Rafael Pineda Ponce.
El gobierno de Roberto Micheletti, que asumió el 28 de junio tras el derrocamiento de Zelaya, tiene pendiente una respuesta sobre el Acuerdo de San José, propuesto por el mediador en la crisis hondureña, el presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, que estipula la vuelta al poder de Zelaya, amnistía política y adelanto de las elecciones de noviembre.
“El regreso sin condiciones de don Manuel Zelaya al ejercicio de la Presidencia de la Republica (...) es innegociable”, subrayó Pineda Ponce a medios locales.
El gobierno de facto abrió otro frente de conflicto el martes al romper relaciones diplo
máticas con Argentina, cuyo canciller Jorge Taiana integra la misión de seis países que la Organización de Estados Americanos (OEA) planea enviar a Tegucigalpa en busca de una salida a la crisis.
El régimen de facto rompió relaciones con Argentina, que sólo reconoce a Zelaya, argumentando el principio de “estricta reciprocidad”, según dijo la cancillería en un comunicado.
El gobierno de Micheletti tomó la decisión después de que Buenos Aires expulsara a la embajadora hondureña Carmen Eleonora Ortez Williams a petición de Zelaya, y anunció que ahora conducirá sus vínculos diplomáticos con Argentina a través de Israel.

Como Chile también expulsó al embajador hondureño Francisco Martínez por solicitud de Zelaya, no se descarta que el régimen de facto adopte igual medida con Santiago, dijo a la AFP un diplomático latinoamericano en Tegucigalpa.
La medida hacia Argentina se sumó a la orden de expulsión de los diplomáticos venezolanos hace cuatro semanas, que ha sido desafiada por Caracas.
Las autoridades golpistas también decidieron “condenar desde ahora cualquier intento de pretender desconocer, desacreditar u obstaculizar el proceso electoral de este año”.
El Congreso Nacional, dominado por partidarios del golpe, dijo en un comunicado que “reitera el apoyo incondicional al proceso electoral convocado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que se llevará a cabo el 29 de noviembre”.
En la Asamblea General de la OEA celebrada el 4 de julio, cuando Honduras fue suspendida en respuesta al golpe, los cancilleres acordaron que no sería reconocido un gobierno surgido de elecciones celebradas por las autoridades de facto.
Las autoridades golpistas abrigan la esperanza de que el aislamiento internacional y los recortes de ayuda externa se acaben cuando asuma un nuevo gobierno, el 27 de enero de 2010.
Los preparativos del proceso electoral han continuado y para el 31 de agosto se anuncia el inicio formal de la campaña.


Visita


La visita del presidente depuesto Manuel Zelaya fue considerada como “de trabajo” y “con honores restringidos” por el canciller peruano, José Antonio García Belaunde, quien llamó a seguir la hoja de ruta del Plan Arias y utilizar la OEA para el regreso de la democracia a Honduras.
En declaraciones a la privada radio RPP, previo a una reunión de Zelaya con el presidente Alan García, el canciller señaló que “todos los países gradúan las visitas, y no siempre se otorgan los mismos honores ni preeminencias. (La de Zelaya) la llamaríamos una visita de trabajo. Va a haber honores pero muy restringidos y después sólo el encuentro con el presidente”.
García Belaunde dijo que a través del Plan Arias y una comisión de cancilleres que debe viajar a Tegucigalpa “tenemos los instrumentos para lograr una solución democrática en Honduras”.
Lo ideal según García Belaunde es “aceptar el Plan Arias, llevar a cabo el proceso electoral que está pendiente en Honduras y hacer la transición del mando el próximo año”.
Para el canciller en Honduras “hubo una crisis institucional en la medida en que la Corte Suprema y el Tribunal Electoral no aceptaron la llamada cuarta urna, que pretendía servir al señor Zelaya como una suerte de encuesta para reformar la Constitución y prolongar mandatos”.
“Y eso se resolvió de la manera que se resolvió, que no es la democrática. El Plan Arias apunta a evitar que por métodos democráticos se llegue a soluciones no democráticas”, agregó.
El Plan Arias -por el presidente costarricense Oscar Arias- prevé la restitución de Zelaya en el poder, la constitución de un gobierno de unidad nacional, amnistía para los delitos políticos y el adelanto en un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
No obstante el gobierno de facto de Roberto Micheletti ha dejado claro que no aceptará la restitución de Zelaya en el poder.
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