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Rechaza presencia del titular José Miguel Insulza, a quien acusan de imparcial
Gobierno hondureño suspendió misión de la OEA
Oposición asegura que esta decisión refleja que el nuevo presidente no quiere resolver la crisis política interna

El nuevo Gobierno de Honduras aplazó la visita de la misión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) que prevé conocer la crisis política del país, en rechazo a la presencia en la misma del titular de la organización, José Miguel Insulza.
La “intransigencia” de Insulza en ser parte de la misión y de excluir de ésta a países abiertos a que se reconsidere la suspensión de Honduras de la OEA “ha hecho imposible que se convenga la cita en la fecha prevista”, dijo un comunicado divulgado por la cancillería.
La delegación de la Organización de Estados Americanos, formada por seis cancilleres y funcionarios del organismo, tenía previsto llegar a Tegucigalpa mañana, pero el gobierno de Roberto Micheletti dijo que la recibirá en otra fecha si no viene Insulza.
El Gobierno “mantiene toda la flexibilidad para convenir una nueva fecha de la visita de la misión de cancilleres en el marco de la mediación, a quienes se les brindará toda la seguridad y atenciones que se merecen, excluyendo de la misión al señor José Miguel Insulza, quien podrá ser sustituido por el secretario general adjunto u otros funcionarios de la OEA”, agregó la cancillería.
En principio, la misión de cancilleres no incluía al secretario general, en vista de su falta de objetividad, imparcialidad y profesionalismo en el ejercicio de sus funciones, según el gobierno actual.
Esa actitud de Insulza, ha redundado en perjuicios serios para la democracia, la República de Honduras y la misma organización regional, al extremo que su informe presentado a la Asamblea General Extraordinaria se ha descalificado por la propuesta del mediador conocida como Acuerdo de San José, comunicó la cancillería hondureña.
“Infortunadamente, la intransigencia del secretario general de insistir en integrar él mismo la misión y de excluir estados miembros que votaron por la suspensión, pero que tienen una actitud de apertura a reconsiderar el caso de Honduras, ha hecho imposible que se convenga la cita en la fecha prevista”, puntualizó.
La OEA suspendió a Honduras el 4 de julio pasado, tras conocer un informe de Insulza que el nuevo gobierno hondureño considera “parcializado”, por no reinstalar al depuesto presidente Manuel Zelaya, sacado de su país por los militares el 28 de junio, mismo día en que Micheletti fue designado por el Parlamento para sustituirlo.
Como consecuencia a la posición de Micheletti, los seguidores del depuesto presidente Zelaya, afirmaron que el nuevo gobernante no quiere resolver la crisis política interna, y que por eso aplazó la visita a Tegucigalpa de la misión de la OEA.
El dirigente campesino Rafael Alegría, uno de los líderes del movimiento de resistencia popular que exige la restitución de Zelaya en el poder, dijo a Efe que Micheletti “no quiere, además, que la comisión de la OEA observe la movilización popular que tenemos para el martes”.
Este movimiento se concentrará en Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos ciudades más importantes del país, “con miles de hondureños que siguen marchando desde diferentes regiones”, subrayó Alegría.
Por otro lado, Alegría expresó que la decisión de Micheletti “es propia de regímenes de facto y fascistas, y provocará una reacción más fuerte de la comunidad internacional”.
Dijo además que “la historia ya está juzgando a este Gobierno” y que “al pueblo no lo van a contener porque ya decidió no aceptar golpes de facto, ni más golpes militares”.
En esa línea, el líder de oposición advirtió que “no son los grupos de elite y oligárquicos los que van a cambiar esta tendencia que es irreversible en los pueblos de América Latina”, agregando que “no hemos nacido para ser esclavos, sino para ser libres. Nos vamos a sacudir de la bota militar y de la bota de la oligarquía, la lucha sigue”, recalcó.
Por su parte, Israel Salinas, secretario general de la Confederación Unitaria de Trabajadores de Honduras (CUTH) y miembro de la resistencia que exige el regreso de Zelaya al poder, indicó que “en cada acto, Micheletti confirma que es un golpista”.
Al rechazar la presencia de una delegación de la OEA, Micheletti “demuestra que la palabra democracia solo la utiliza como escudo para sus actos, que son propios del fascismo, de una dictadura”, agregó.
Rechazar a la OEA, según Salinas, significa que el organismo continental y los Estados Unidos “tienen que tomar medidas más drásticas y más fuertes para que el Gobierno de facto de Micheletti caiga de una vez”.
Del otro lado de la acera, el depuesto presidente advirtió desde Quito que la persistencia del golpe de Estado en su país supone un "descrédito" no solo para Estados Unidos, sino para todos los pueblos de América.
A su llegada a Ecuador, invitado por el presidente Rafael Correa con motivo de su segunda investidura, Zelaya confió en que su retorno a Honduras sea "más temprano que tarde" para beneficio de la democracia y de toda América.
También para que los presidentes americanos "puedan dormir tranquilos pensando que el diálogo, la paz y la democracia son el sistema para resolver los problemas", dijo.
"Si es más tarde, cada día que pasa, la persistencia del golpe significa un descrédito no solo para Estados Unidos sino para todos los pueblos de América", alertó.
Además dijo que los "esfuerzos" de EE.UU. "no son sufientes" y que el presidente Obama "deberá explicar por qué sus medidas son tibias contra el golpe de Estado".

Tegucigalpa
EFE
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