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Secretario de Defensa recomendará veto del Presidente
Gates rechaza plan para limitar permanencia en Irak

Proyecto demócrata pretende reducir de forma obligatoria el tiempo que una unidad militar pasa en la nación asíatica

Washington
EFE

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, rechazó ayer el proyecto demócrata de reducir de forma obligatoria el tiempo que una unidad militar pasa en Irak y dijo que recomendará al presidente estadounidense, George W. Bush, que lo vete.
“Si se aplicase, tendríamos problemas muy difíciles para gestionar nuestras fuerzas y de hecho creo que afectaría a la efectividad en el combate y quizás pondría en mayor riesgo a nuestras tropas”, dijo Gates en una entrevista en el canal de televisión Fox News.
Actualmente los soldados estadounidenses del Ejército están 15 meses en Irak y 12 meses en sus bases en Estados Unidos, mientras que los de la Guardia Nacional y la Reserva pasan un año fuera.
Una disminución de su estancia en la zona de conflicto en la práctica forzaría al Pentágono a reducir de forma más rápida el contingente, dado que las fuerzas armadas, desplegadas también en Afganistán, no tienen cuerpos adicionales que puedan tapar el hueco.
El proyecto, ideado por el senador demócrata Jim Webb, un ex marine, podría discutirse esta semana en la cámara alta, donde necesita 60 de los 100 votos para superar posibles tácticas dilatorias de los líderes republicanos.
La medida ya fue presentada en el Senado en julio y recibió 56 votos, pero los demócratas creen que podrán convencer a otros cuatro republicanos a romper las filas partidistas y pasarse a su lado.
Invalidar un veto presidencial será más difícil, pues requiere el apoyo de 67 senadores.
Los republicanos opuestos al proyecto lo describen como una táctica encubierta para obligar a Bush a cambiar de política en Irak. En cambio, los demócratas enfatizan que la medida es una forma de reducir la presión extraordinaria que el Pentágono ha colocado sobre los soldados.
“Estamos rompiendo a las fuerzas armadas, simplemente rompiéndolas”, alertó en Fox News el senador Joseph Biden, presidente del Comité de Relaciones Exteriores y aspirante a la candidatura demócrata a la presidencia.
“Las consecuencias a largo plazo de mantener este tipo de despliegues son absolutamente desastrosas para los Estados Unidos de América y para las fuerzas armadas”, añadió.
Gates replicó que el proyecto de ley de Webb no daría “ninguna flexibilidad” al Pentágono, que se vería obligado a movilizar más fuerzas de la Guardia Nacional y la Reserva.
“Tendríamos agujeros en las operaciones de combate, donde una unidad saldría (de Irak) antes de que llegara su sustituta”, dijo Gates en otra entrevista en el canal de televisión ABC.
El senador republicano John Cornyn señaló en CNN que la propuesta “ataría las manos de los comandantes”, pero al mismo tiempo reconoció su “preocupación” por los largos períodos de despliegue de los soldados.
Sus comentarios reflejan la disyuntiva de los legisladores republicanos, en un momento en el que el cansancio por las largas ausencias de los soldados y el peligro que corren es patente en sus familias.
En la intervención, Gates afirmó que las tropas estadounidenses probablemente tendrán que permanecer en Irak “por un período prolongado de tiempo, como una fuerza de estabilización, una fuerza que sería una pequeña parte del tamaño de la fuerza que tenemos allí ahora”.
El secretario no quiso estimar el posible tamaño del contingente, ni cuánto tiempo podría permanecer en el país.
El viernes, Gates afirmó que espera que las condiciones en Irak mejoren lo suficiente para permitir que a finales de 2008 haya unos 100.000 soldados estadounidenses en el país, frente a los 168.000 actuales.


Secretario desmintió a Greenspan


El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, negó que su país invadiera Irak por su petróleo, como afirma el ex presidente de la Reserva Federal (Fed) Alan Greenspan en sus memorias que se publicarán hoy.
En una entrevista con el canal de televisión ABC, Gates rechazó la acusación, pese a que no formaba parte del gobierno cuando se inició la guerra, en marzo de 2003.
“Sé que la misma alegación se hizo sobre la Guerra del Golfo de 1991 y simplemente creo que no es cierta”, señaló Gates, quien dijo tener “mucho respeto” por Greenspan.
El ex jefe de la Fed atacó los motivos de la guerra en su libro “La era de la turbulencia: Aventuras en un mundo nuevo”, de unas 500 páginas.
“Cualquiera que fuera la angustia pública en torno a las 'armas de destrucción masiva', las autoridades estadounidenses y británicas estaban también preocupadas por la violencia en un área (del mundo) que alberga un recurso indispensable para el funcionamiento de la economía mundial”, dijo Greenspan en el libro.
“Me entristece que sea políticamente inconveniente reconocer lo que todo el mundo sabe: La guerra en Irak es principalmente por petróleo”, indicó.
Gates lo negó y afirmó que Estados Unidos invadió Irak para acabar con “un dictador agresivo que era una fuerza de desestabilización en toda la región”.

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