Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

Enviar
Jueves 21 Agosto, 2008

De cal y de arena
Fritz Stargardter

Alvaro Madrigal

Fritz Stargardter, penúltimo gerente general de la Compañía Bananera de Costa Rica, falleció hace dos meses. Personaje muy familiar en la Zona Sur, que anduvo por todos sus rincones generando empatías con la bonhomía que dejaba ver y que le facilitaba acceder a las personas, no vino a cruzarse de brazos. Se impuso demostrar a la casa matriz, United Brands Co., que la División de Golfito era un buen negocio. Delicada labor que implicaba remover la desconfianza creada por una cadena de frecuentes disputas laborales causantes de importantes pérdidas. Mas se echó el fardo a cuestas y empezó a trabajar sin descanso, de sol a sol, en las plantaciones y en las oficinas, también tocando las puertas de la Unión de Trabajadores de Golfito (UTG) y del Gobierno. Pronto conformó su equipo de trabajo, algunos de los cuales había conocido en los años 59 y 60 cuando llegó a gerenciar la fábrica de cajas de cartón en Villa Neily. Se desprendió de las anteojeras “economicistas” y dejó en claro que a la par de las matas y los rendimientos había que poner los temas políticos y sociales de que tanto se hablaba en tratándose de la Bananera. Inquieto, renovador e ingenioso, era propenso a saltarse los presupuestos. Como cuando montó la planta para producir almidón de banano como pegamento de las cajas. Aceleró la renovación de los bananales del Distrito de Palmar y apadrinó con entusiasmo y voluntad indiscutibles a los trabajadores de Laurel y a su proyecto cooperativo COOPETRABASUR para exportación de banano.

La faz de las operaciones de empresa fue cambiando en lo agrícola, en lo laboral y en las relaciones con el Gobierno. United Brands, comandada por los hermanos Milstein como accionistas principales, sonreía y Fritz también. Estaban reviviéndose los afanes con que el “Comité de Empleados de la CBCR” había asegurado diez años de paz laboral entre 1960 y 1970, cuando se optó por un esquema político y laboral por el que mucho habían abogado los empleados ticos de la Compañía. Pero cuando otros accionistas tomaron su control (la familia Lindner) el derrotero cambió. Había que maximizar utilidades a como fuese y los líderes sindicales pasaron a verse como la encarnación de Satán, más cuando se dio la funesta huelga de 1984 en el contexto de una feroz lucha interna en el liderazgo del comunismo criollo. De poco valía ya que la UTG, por la estúpida huelga, quedara noqueada y que sobreviviesen condiciones propicias para reoxigenar Golfito. Para entonces, Fritz tenía otro destino y quienes en la casa matriz propugnaban por mantener la División, terminaron perdiendo la partida cuando el mismo Gobierno (léase Danilo Jiménez, influyente Ministro de la Presidencia) se adhirió a los gestores del cierre en United Brands.

Aquel gordo simpaticón e hiperactivo que tanto gustaba de los helados “pops” volvió a Costa Rica varias veces (nunca a su querido Golfito, que lo sabía postrado y jodido). Nos confesó el dolor de los episodios que frustraron sus empeños. Hoy, a dos meses de su ausencia definitiva, hacemos este repaso en homenaje al querido amigo.