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Domingo, 9 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


Financiamiento de las obras públicas

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 13 mayo, 2013


Adoptemos una política energética enfocada en generar beneficios para toda la sociedad, como hace Noruega


Financiamiento de las obras públicas

La carretera San José – San Ramón es un claro ejemplo de la encrucijada en que se encuentra el país. Por un lado, no se puede cargar a los peajes de una carretera el 100% de la inversión y del mantenimiento porque simplemente la sociedad no lo acepta. Por otro lado, no hay suficientes recursos para llevar a cabo estas obras. El resultado es un continuo retroceso.
Se requiere de un sistema de financiamiento distinto. Es necesario encontrar nuevos esquemas para desarrollar la infraestructura que el país necesita con peajes asequibles y razonables.
Uno de estos sistemas se encuentra en la producción nacional de gas natural para sustituir el caro petróleo importado. Esta actividad económica, junto con la producción de petróleo, es la que más paga impuestos, regalías y otros beneficios a los Estados donde se produce. Es intensiva en ingresos para el Estado.
Los países productores de petróleo y gas natural convierten este “Regalo de la Naturaleza en el Subsuelo” en “Riqueza Nacional en la Superficie”, la cual usan a su vez para “regalarse a sí mismos como sociedad” muchas de sus necesidades, tales como una excelente infraestructura de transporte (carreteras, trenes de alta velocidad, metros, tranvías, etc.), hospitales, centros modernos de educación, seguridad social de primer orden, sistemas robustos de pensiones, vivienda y programas sociales de gran impacto para reducir la pobreza, entre muchas otras cosas. Y todo esto lo hacen con estándares de clase mundial.
Entre los buenos ejemplos se encuentra Noruega, país reconocido mundialmente por su exitoso manejo económico, social y ambiental. Este país es uno de los mejores ejemplos del desarrollo sostenible, la protección del ambiente y la equidad social.
Además del uso de los recursos provenientes de su producción de gas natural y petróleo en su presupuesto anual para satisfacer las necesidades de corto plazo, Noruega creó adicionalmente un Fondo Soberano de Riqueza o “Sovereign Wealth Fund” (SWF) para garantizar la satisfacción de las necesidades de mediano y largo plazo, incluyendo las ambientales, para beneficio de las actuales y las futuras generaciones.
Las regalías y los impuestos de producción del caro petróleo que importamos actualmente de forma masiva para abastecer las 2/3 partes del consumo energético nacional terminan engrosando las arcas de los países de donde se produjo, lo cual crea riqueza en esos países con recursos nuestros, cuando estos recursos deberían terminar en las arcas del Estado costarricense para satisfacer las urgentes y crecientes necesidades de nuestra sociedad.
Podríamos de esta manera construir muchas obras, incluyendo la carretera San José - San Ramón, sin peajes excesivos, sin endeudamiento y con un diseño de futuro. Podríamos inclusive construir un tren de alta velocidad al lado de la carretera.
Los buenos ejemplos de cómo producir hidrocarburos con los más altos estándares ambientales abundan y tenemos toda la legislación para hacerlo. Las importaciones de petróleo no nos traen ningún beneficio.
Adoptemos una política energética enfocada en generar beneficios para toda la sociedad, como lo hace Noruega. ¿Qué es lo que nos impide hacerlo para salir de las grandes penurias que estamos pasando y de las carencias autoinfligidas para enrumbarnos hacia un verdadero y robusto desarrollo de clase mundial?
 

Roberto Dobles