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Financiamiento de infraestructura pública

Lourdes Fernández
Dirección de Banca de Inversión
Banco Nacional

La inversión total en infraestructura en América Latina cayó del 3,7% del PIB, que representaba en el quinquenio 1980-1985, a un promedio del 2,2%, del PIB en el periodo 1996-2001, según cifras del Banco Mundial. Ante este panorama, la organización ha hecho un llamado para buscar mecanismos que incentiven o mejoren el desarrollo de la infraestructura en la región.
En concordancia con este llamado, y dado que en nuestro país se hace necesario maximizar el uso de los recursos estatales, la Dirección de Banca de Inversión del Banco Nacional, por ejemplo, se ha dado a la tarea de buscar formas de financiamiento y gestión que minimicen la utilización de recursos —monetarios, físicos y humanos— del sector público.
Así, se ha trabajo arduamente, con logros significativos, en la creación de mecanismos no tradicionales de financiamiento, tales como los fideicomisos de titularización y la iniciativa privada para la concesión de obra pública.
La titularización es una transformación de activos líquidos en títulos negociables. Los fideicomisos de titularización son una forma de financiamiento que ha revolucionado los mercados bancarios y de valores, pues aportan crecimiento mediante la emisión de papel (títulos, papel comercial) que a la vez genera financiamiento no tradicional para proyectos de gran envergadura.
En el ámbito estrictamente bancario es importante destacar que la titularización se ha convertido en un instrumento clave en el proceso de desintermediación (captación-colocación). Es decir, quien requiere capital o financiamiento recurre directamente, vía titularización, a los tenedores de efectivo con voluntad o necesidad de colocar sus recursos.
Existen diferentes actores en una titularización. Dentro de los participantes obligatorios están: a) El fideicomitente u originador, quien es acreedor titular de los flujos que se transmitirán al fiduciario. b) El fiduciario o administrador del activo titularizado, que podría ser el propio originador o un tercero contratado. c) El vehículo o emisor de los valores, en el cual se aíslan los activos titularizados al que son trasladados mediante venta, cesión o endoso. Este es uno de los elementos más importantes del proceso y la utilización de uno u otro vehículo (fideicomiso, fondos, SPV, etc.) va a depender de las posibilidades que brinda el sistema jurídico en el cual se encuentre inserto el proceso. d) El inversionista, que es quien adquiere los títulos valores en el mercado bursátil o bien al proveedor de fondos. Por lo general se hace a través de un banco, para que no se produzcan asincronías entre las fechas de ingreso de los flujos y las fechas de pagos de los intereses o principal de los valores emitidos.

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