Roberto Dobles

Roberto Dobles

Enviar
Lunes 6 Junio, 2016

 No es seguro que todos los proyectos de fuentes tradicionales sean social o ambientalmente factibles, ya que muchos proyectos de energías renovables no son benignos con el ambiente

¿Fin del crecimiento de las energías renovables tradicionales?


Un estudio del Minae de hace unos años estimó que en 2033 se llegaría al fin del crecimiento de las energías renovables tradicionales en el país (hidroelectricidad, energía eólica y geotermia). Lo anterior porque el “reservorio disponible de sitios factibles” de estas fuentes se va agotando con el tiempo conforme los proyectos se van desarrollando.

Si bien los proyectos tradicionales ya desarrollados continuarán generando electricidad, no se podrían desarrollar nuevos por el agotamiento de los sitios factibles.
Esta fecha se adelantaría si la demanda eléctrica crece más rápido de lo previsto. Un crecimiento mayor de la economía nacional y un aumento en el uso de vehículos eléctricos tendrían este efecto.


Pero a nivel de la oferta también existen factores que adelantarían esta fecha.
Primero, no es seguro que todos los proyectos de fuentes tradicionales sean social o ambientalmente factibles, ya que muchos proyectos de energías renovables no son benignos con el ambiente.
Por esta razón se ha prohibido la construcción de proyectos hidroeléctricos en varios ríos (Pacuare y Savegre, por ejemplo). Otros proyectos enfrentan una férrea oposición, como Diquís (el proyecto hidroeléctrico más grande del país) y varios proyectos en San Carlos y Los Chiles.
Y adicionalmente otros proyectos no pasarán la prueba de la viabilidad ambiental, como ya ha ocurrido con diferentes proyectos (Consuelo, San Pedro, Peñas Blanquitas II, Canasta, Cordoncillo I y Cordoncillo II, por ejemplo). La Setena los rechazó por su impacto ambiental.
La geotermia no escapa a estas limitaciones sociales y ambientales. Existe una prohibición total de proyectos en los parques nacionales, donde se encuentra una buena parte del potencial geotérmico nacional.  
Segundo, están surgiendo nuevas fuentes renovables no tradicionales de energía que provocarán que muchos sitios de fuentes tradicionales de energía no se desarrollen porque sus costos e impactos ambientales serían más altos.
Las nuevas fuentes renovables no tradicionales se están volviendo cada vez más atractivas y baratas debido a los rápidos adelantos tecnológicos, desafiando así a las tradicionales.
Este es el caso de la generación eléctrica con energía solar. Mientras que sus costos se están moviendo hacia abajo en la curva de costos como resultado de la velocidad y la magnitud de los adelantos tecnológicos, los costos de las tradicionales se están moviendo hacia arriba porque los proyectos que siguen son más costosos y sus beneficios son menores, comparados con proyectos similares ya desarrollados.
La generación distribuida con energía solar provocará además grandes disrupciones que inducirán un nuevo paradigma donde el consumidor producirá cada vez más su propia electricidad.
Todas estas circunstancias a nivel de la demanda y de la oferta eléctrica posiblemente provocarán que el fin del crecimiento de las energías renovables tradicionales ocurra antes de lo previsto. 

Roberto Dobles