Vladimir de la Cruz

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Miércoles 25 Febrero, 2015

El PLN, a diferencia del resto de los partidos, excepto el PUSC con Rodolfo Piza, por ahora asoma su candidato más visible para 2018


Pizarrón

Figuerismo, arismo , ¿neofiguerismo?

El Partido Liberación Nacional (PLN), para bien o para mal, ha definido el curso histórico del país desde su fundación en 1951. Desde la campaña electoral de 1953 hasta la de 2014, de los 16 gobiernos que hemos tenido, nueve los ha dirigido, y desde 1982 hasta 2014, de los nueve últimos cinco han sido del PLN.
Los líderes históricos del PLN fueron sus fundadores, presidentes de la República, el dos veces presidente constitucional José Figueres, Francisco Orlich, Daniel Oduber y Luis Alberto Monge, en orden de elección. No hay otros.
De ellos hay discursos, libros y obra escrita en su favor. El más formado académicamente fue Daniel Oduber.
De la segunda generación de líderes gobernantes, formados a su calor, bajo su batuta o tutela, su sombra, o enfrentándose a ellos, solo Óscar Arias descolla y remonta, igualando al líder principal, don Pepe, con dos mandatos constitucionales. De igual modo, con una formación académica sólida, y con un Premio Nobel de la Paz con una proyección internacional que no ha tenido ningún presidente de la República, se coloca como la figura más destacada y respetada de este Partido. Solo don Pepe y Óscar Arias han gobernado dos veces el país desde 1949.
La tercera generación de gobernantes liberacionistas surgieron al amparo y del cordón umbilical de Óscar Arias, como fueron José María Figueres y Laura Chinchilla. Por sí solos no hubieran destacado en este puesto si no hubieran formado parte de su primer y segundo gobierno. De estos, José María Figueres con su inserción en organismos internacionales, durante la última década, tiene una proyección internacional reconocida.
Los líderes históricos de la primera generación tuvieron un impacto muy importante al interior de este Partido. Del resto solo Óscar ha tenido esa marca.
No hay a la vista una cuarta generación de líderes, con posibilidad de gobernar el país dentro de las filas liberacionistas, con miras a la campaña electoral de 2018. No quiere decir que Liberación Nacional no tenga figuras destacadas e inteligentes, que las tiene, que han ocupado puestos de diputados, ministros o embajadores. Y quizá le sobran. Pero no están en la primera fila de posibles candidatos a liderar y ganar la campaña de 2018, aunque algunos de ellos puedan postularse en su momento dentro de las precandidaturas a ese efecto.
Todos los líderes principales, algunos candidatos a la presidencia de la República, ganadores o perdedores en campañas electorales, ocuparon puestos partidarios, secretarios generales o presidentes de este Partido.
De manera que no hay por qué asombrarse que recientemente, en la renovación de estructuras dirigenciales del PLN, la presidencia del Partido la haya disputado y ganado José María Figueres.
Tampoco hay que asombrarse que José María Figueres aspire a una candidatura presidencial, que pueda igualar a su padre o a Óscar Arias, con dos mandatos gubernativos. Ni debemos asombrarnos de que pueda usar su posición presidencial partidaria para ello. Es natural que así sea.
Lo que sería antinatural es que en ese puesto, y con el garbo que le adorna, no lo use para fortalecer la máquina electoral liberacionista que lo pueda llevar a él a la Presidencia en 2018.
El PLN, a diferencia del resto de los partidos, excepto el PUSC con Rodolfo Piza, por ahora asoma su candidato más visible para 2018.

Vladimir de la Cruz