Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 14 Junio, 2012


De cal y de arena
Faltantes

De faltantes, vacíos, omisiones e incumplimientos está llena la administración de la señora presidente Chinchilla. Los hay en la malhadada gestión de la “Ruta Juan Rafael Mora” (graves, por cierto). Y también en una serie de asuntos de muy diverso género en los que se ha puesto en evidencia que la falta de sentido político es la nota característica de la Primera Mandataria, reflejada directa y fatalmente en la marcha del gobierno en largos veinticinco meses y en la presencia de una diversidad de problemas irresolutos que han agobiado al ciudadano desde años atrás y para los cuales ella ofreció respuestas eficaces y eficientes. La ineptitud política se manifestó desde la conformación del gabinete, donde no se incluyeron las figuras con experiencia política, pericia profesional y fiabilidad requeridas para avanzar en las respuestas prometidas por la candidata presidencial y consolidar la confianza del ciudadano.
A este desatinado proceder se le agregó su silencio cómplice ante las dimensiones del descalabro presupuestario heredado y la ruidosa disputa con una influyente tendencia de su partido, claramente atizada por un sector de la oligarquía financiera y mediática interesada en influir en ella para sesgar la gestión de gobierno en obsequio de sus privilegios.
De modo que a estas alturas no puede hacerse una apuesta racional a que la administración Chinchilla pueda entregar en mayo de 2014 lo que prometió en su programa: una Costa Rica más segura y tranquila con una importante reducción de la impunidad; una Costa Rica más educada y preparada, más sana y con más viviendas; más próspera y competitiva, basada en un fuerte sector de micro, pequeña y mediana empresa; más inteligente y emprendedora por el impulso a las nuevas fronteras de la ciencia; una Costa Rica más verde, más limpia y amigable con el ambiente… promesas que quedarán en el descrédito propio de la fanfarria de los políticos gastados.
Firmeza y honestidad... o más bien flojera y tolerancia para con los funcionarios que les han fallado a ella y a la ley. Nadie ha sido destituido; ni quienes resultaron incompetentes en Seguridad Pública o Relaciones Exteriores, ni quienes han actuado contrariando la conducta propia de un ciudadano de bien, como Herrero y Rodríguez o la pacotilla abusadora enquistada en los presupuestos y facultades del Conavi.
Doña Laura no ha visto graves incompetencias ni conductas abusivas ni ha percibido la pestilencia de la corrupción. Solo ha admitido “faltantes” a pesar de las evidencias que se manifiestan en el oprobioso asalto a los fondos públicos y a la pericia profesional, sí vistos por el LANAMME, el Colegio de Ingenieros y otras competentes entidades.
Autismo y miopía presidenciales que han impedido a la gobernante escuchar la disconformidad ciudadana y admitir la disfunción política de su gabinete. Curioso mecanismo de autoflagelación del que, al fin de cuentas, ella resulta víctima delatada por las encuestas de opinión.

Alvaro Madrigal