Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

Enviar
Lunes 8 Octubre, 2012


Disyuntivas
Estadísticas transparentes

El FMI fijó el 17 de diciembre como límite para que Argentina aclare sus estadísticas de inflación que desde enero de 2007 vienen siendo manipuladas descaradamente. Este es un caso muy grave que podría convertirse en el primer voto de censura del FMI por este tipo de comportamiento.
A un nivel muy inferior de preocupación, en estos días un cambio en la metodología de sus estadísticas tiene en problemas al Gobierno de Chile y a CEPAL. El gobierno tal como lo suele hacer, entregó las boletas de su Encuesta de Hogares para que las procesara esta agencia de la ONU asentada en Santiago. Pero, después de hecho el cálculo el Gobierno le pidió a CEPAL incluir ingresos informales de los desempleados, con lo que disminuyó el porcentaje de pobreza. Este cambio ha llevado a la renuncia en CEPAL del funcionario encargado y a críticas al gobierno sobre un pretendido masajeo de las estadísticas.
Para nosotros que estamos muy lejos de ir tan bien encaminados al desarrollo como Chile, aunque no hay razones objetivas para este rezago, estos problemas deben ponernos sobre aviso.
Como es bien sabido las mediciones macroeconómicas son estimaciones siempre imperfectas. No se pueden llevar con la exactitud de una contabilidad privada en la cual se parte de cada transacción para estimar ganancias y pérdidas o el balance de situación. Pero si se mantiene la metodología y sus modificaciones son bien diseñadas para asegurar la comparabilidad, las estadísticas indican muy acertadamente las tendencias. Por eso es preciso planear y ejecutar muy bien las alteraciones que se requieran para actualizar los métodos empleados en la elaboración de las cifras y no introducir falsos cambios en las tendencias.
En Costa Rica gracias al INEC como ente independiente encargado de elaborarlas, no se han dado problemas de credibilidad en las estadísticas. Pero ciertamente el cambio de metodología en la Encuesta de Hogares en 2010 y la introducción de la Encuesta Continua de Empleo en ese mismo año hacen ahora muy difícil tener una clara concepción de los cambios ocurridos en los últimos tres años en temas de empleo y de pobreza. Por ejemplo, mientras en 2009 la encuesta aplicada hasta ese año mostraba un desempleo abierto del 7,7%, la nueva encuesta arroja 8,4%. Por otra parte, en tanto la nueva encuesta de hogares para 2010 indica un 7,3% de desempleo (se efectuó en el segundo semestre de ese año) la encuesta continua de empleo señala un 8,6% y un 9,1% de desempleo respectivamente para el tercer y para el cuarto trimestres de ese año 2010.
No se contó con un apropiado proceso de cambio para permitir comparabilidad entre los datos. Esta es una limitación muy perjudicial para el debate y adopción de las mejores decisiones en política económica. En el INEC se dan limitaciones importantes en sus productos, pero no por mala fe. Hay que remediarlas, reforzando sus capacidades de análisis y de autocrítica.

Miguel Angel Rodríguez