Hace unos días exponía en una actividad de una empresa sobre la evolución de la sostenibilidad y cómo las empresas se van tomando, cada día más, el asunto en serio.
Uno de los aspectos en los que profundicé fue el aseguramiento de la información. A inicios de este siglo se dio un boom informativo y todo lo bueno que parecían hacer las empresas era considerado una "estrategia" de triple impacto. Una lamentable época.
Muchas de estas organizaciones, tiempo después, tuvieron que pedir disculpas o aclarar algunas acciones, pues no tenían datos con qué sostener su información. En el 2010 llegó la ISO26000 y puso un poco de orden.
Sin embargo, con el anuncio para las grandes empresas costarricenses, contribuyentes de hacienda, aseguradoras y bancos de que su estado financiero del 2028 deberá incluir los indicadores S1 y S2 de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), el aseguramiento de los datos se vuelve exigido. Lo voluntario está quedando atrás.
Asegurar la información es un término muy utilizado en auditorías o verificaciones de tercera parte. Los aspectos sociales y ambientales en las empresas siempre se han llevado (cuando se tienen registros o indicadores) de manera informal o en documentos de word o excell. Esto debe quedar en el pasado.
Cumplir con lo dispuestos en las nuevas NIIF pasa por contar con sistemas robustos de información, donde no solo se lleve el detalle de lo que la empresa hace, sino que también pueda obtenerse de manera ágil y rápida.
La velocidad es relevante, porque los aspectos sociales, ambientales y climáticos específicamente, deberán estar al mismo tiempo que se publican los resultados financieros de la empresa, lo cual ocurre entre enero y febrero de cada año.
Además de los sistemas, también se debe contar con un preciso seguimiento de cada uno de los compromisos asumidos y que estos estén alineados con el abordaje de los principales riesgos de la empresa.
La importancia de asegurar la información y contar con evidencia que lo respalde es vital, pues ya no estamos hablando de horas de voluntariado o donaciones, sino que entramos al terreno de la continuidad del negocio y eso exige otro nivel de datos y seguimiento.
La capacidad que tenga el negocio para que un tercero confirme los datos que expone es parte de este tema. La información debe ser de fácil acceso, verificable e integrada a la gestión que hace posible que el negocio exista, pero que además cuente con todos los planes necesarios que eviten que un riesgo relevante se materialice y pueda debilitar la posición financiera de la compañía.
Si la empresa en la que trabajamos no puede asegurar información más allá de un balance de situación tradicional, es hora de empezar a trabajar en estos temas, empezando por un buen diagnóstico con base en el cumplimiento de los indicadores de las NIIF.
Hemos llegado al momento en que se ha comprendido (finalmente) que los aspectos sociales y ambientales mal gestionados en una compañía pueden meterla en apuros y debilitar su rentabilidad, por eso es tan relevante contar con datos verificables, no solo en lo financiero, sino también en todo aquello que hace posible que podamos operar.





































