Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 31 Octubre, 2012

Hablando Claro   

¿Es posible una coalición?

Del gran partido que llegó a consolidarse en los 90 luego de última coalición formada en 1977 para arrebatarle el poder a Liberación Nacional, quedan solo reminiscencias. Las razones son harto conocidas. Existen sin embargo también, apetecibles contingentes de socialcristianos y nada despreciables bases organizativas estructuradas tanto dentro del fragmentado Partido Unidad como fuera de él, que podrían hacer la diferencia en el proceso electoral que se avecina
Coincido con quienes señalan que la alianza del momento entre Rafael Angel Calderón y Otto Guevara (la mejor palabra es la que no se dice) allana el camino para separar la paja del grano.
Tomando en cuenta que por primera vez en su corta pero muy intensa historia el PAC admite sin tapujos que es hora de actuar de manera realista y que la victoria de los opositores frente al enemigo a vencer solo podrá construirse conjuntamente con otros sectores que no están en Acción Ciudadana, pareciera que es ineludible apurar el paso, si es que realmente se quiere llegar a construir una divisa, un planteamiento programático de mínimos que atrape y sobre todo, un candidato que cautive para poder hablar acaso en serio de un proyecto de coalición para 2014.
Los acercamientos entre aspirantes paquistas como Juan Carlos Mendoza y Luis Guillermo Solís con emergentes socialcristianos como Pedro Muñoz y Roberto Suñol, abonan en el sentido correcto para las primeras de tanteo. Pero eso no basta ni de lejos para armonizar algo más serio.
Y aquí es donde el PAC está llamado a enfrentar su desafío. Siendo la agrupación líder opositora de la última década, el PAC debe demostrar capacidad de convocatoria, debe plantear los ejes programáticos mínimos en la mesa de la discusión y debe (coincido con Epsy Campbell) hacer valer la estatura moral de su líder fundador para tener claro cuáles serán los valores políticos sobre los que se articulara cualquier propuesta de unión de divisas para la próxima contienda presidencial. El PAC está llamado a jugar estratégicamente para poder armar la jugada larga de un juego en el que hasta ahora no ha mostrado capacidad.
Hay demasiados novatos comiendo ansias. Es hora de que abandonen la jugada corta de patada en la espinilla que no les permite encontrar a los adversarios en el amplio terreno de la cancha contraria. Ni los cargos formales de la tan llevada y traída institucionalidad del partido, ni los pequeños liderazgos emergentes de la agrupación pueden permitir que se les nublen las entendederas solo porque tienen lógicas, comunes y pedestres disputas internas, propias de cualquier organización humana; máxime si esta aspira a alcanzar el poder.
El mayor desafío será clarificar cuanto antes si para lograr los propósitos inmediatos de ganar las elecciones de 2014 debe abandonar la tesis de la convención interna abierta donde jugarían solos o si deben buscar con otras fuerzas, un candidato de consenso que lleve el estandarte de la lucha contra quien salga electo de la convención liberacionista. El tiempo apremia.

Vilma Ibarra