Leiner Vargas

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Martes 16 Diciembre, 2014

Es urgente más ciencia y menos prejuicios a la hora de evaluar y regular dicha actividad


Reflexiones

Energía con residuos sólidos municipales

(II parte)

La energía eléctrica generada por medio de residuos sólidos municipales puede compararse con la geotermia, es una fuente constante, se produce cerca de las fuentes de consumo, tiene gran estabilidad y por lo general, cuando se realiza con una fuente garantizada de materia prima, puede resultar tan o mucho más competitiva en precios que las fuentes basadas en combustibles fósiles.
La incineración es solo una de las formas de resolver la conversión energética y por lo general es la menos eficiente.


Existen esencialmente formas alternativas, como la gasificación, que resuelve de mucho mejor forma la conversión energética de sólido a gas y de ahí, puede convertirse en energía eléctrica.
Las plantas industriales más modernas resuelven de forma completa las emisiones, de tal forma que la energía de biomasa comercial e industrial municipal puede ser considerada como una fuente de energía limpia.
Es por esa razón que resulta inconcebible que el reglamento recientemente puesto a consulta para regular dicha actividad, es esencialmente un cierre técnico a la actividad industrial. Dos normas absurdas propuestas por el Ministerio de Salud son evidencia de que existe un desconocimiento técnico de quienes han diseñado dicha propuesta. Por una parte se ha propuesto que la conversión térmica que en la norma europea y canadiense se establece entre 850 y 900 grados, pase a 1.100 grados para el caso de Costa Rica. Esto implica que en la actividad se utilicen necesariamente combustibles fósiles para llegar a dichos términos, haciendo que una actividad limpia se convierta de forma innecesaria en una alta consumidora de combustibles fósiles y emisora de gases efecto invernadero.
¿Por qué motivos Costa Rica debe hacer una conversión térmica superior en 200 grados la existente en las normas europeas y canadienses?, no existe ninguna argumento técnico sustentado en la propuesta de reglamento.
Un segundo argumento absurdo propuesto es que la planta de WASTE TO ENERGY debe estar separada al menos un kilómetro lineal de cualquier oficina o actividad pública. Este argumento hace que no exista en el Valle Central ningún sitio que cumpla con este requisito. Pero lo más grave es que no existe dicha regulación a ninguna actividad que use calderas, tales como las cementeras o los ingenios. Tampoco es razonable que se utilice un criterio y no se sustente en ningún argumento técnico.
Las plantas de waste to energy en el mundo no sustituyen el reciclado, por el contrario, permiten que lo que no se recicla de forma inicial, se pueda utilizar como materia prima y facilitar con ello crear empleos y valor de algo que es actualmente un problema para la sociedad. Así las cosas, sería muy sano que la Ministra de Salud y el Ministro de Ambiente permitan un reglamento razonable y racional de cara a la incorporación de esta fuente alterna de energía para el país. Es urgente más ciencia y menos prejuicios a la hora de evaluar y regular dicha actividad.

Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com