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En el último día de 2012

Claudia Barrionuevo [email protected] | Lunes 31 diciembre, 2012


En el último día de 2012

El 21 de diciembre de este año que hoy termina, finalizó el decimotercer baktún, unidad de tiempo del calendario maya que equivale a 400 años. La conclusión de estos 5.200 años marca, según este pueblo milenario, el inicio de una nueva era de paz, equilibrio, armonía con la naturaleza y relaciones de respeto, amor, equidad y justicia, entre todos.
Todavía es muy pronto para notar los cambios, si es que estos se van a dar. Posiblemente en un lustro o una década (unidades de tiempo del calendario gregoriano) podremos discutir, especular o acercarnos a una conclusión sobre los cambios globales.
Por ahora solo han pasado diez días y aún no se nota la nueva era.
Ese día amanecimos con la noticia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos había fallado en contra del Estado costarricense por haber prohibido hace más de una década la fecundación in vitro (FIV). Aunque la sentencia significa un hito en la historia de la evolución nacional, no pasaron 24 horas para que la Conferencia Episcopal iniciara una campaña en contra de la FIV desde los púlpitos, muestra de una falta total de tolerancia y respeto. Como si en lugar de pasar a una nueva era regresáramos a la Edad Media.
El 22 supimos que la justicia nacional, por anulación de pruebas y prescripción de los delitos, absolvía a varios acusados por el caso Alcatel. Está claro que el Tercer Poder de la República requiere una revisión extensa. Para lograr la equidad y justicia los tribunales deben ser más expeditos y sus decisiones más claras: hay inocentes o culpables. Pilatos lavándose las manos y/o la sentencia latina de “in dubio pro reo”, no va más en esta nueva era. Recordemos que uno que aún deberá enfrentar un nuevo juicio confesó ante las cámaras de un reconocido telenoticiero su culpabilidad en el caso. El pez por la boca muere.
Los festejos populares son cada vez menos accesibles para los más pobres, las rutas nacionales siguen en crisis, la economía no parece que vaya a mejorar con todos los aumentos que nos recetan en medio de los tamales y el futuro… no se ve muy venturoso.
Pero hay que creer, tener fe, soñar. De lo contrario, ¿cómo se puede vivir?
Así que ¡vamos todavía! No se centren en deseos egoístas. Si creen en Dios, en Yahveh, en Alá, en Krishna, o en otro, pídanle lo mejor para todos. Si son supersticiosos, hagan todas las ceremonias para regalarles un mejor futuro a los demás. Si los mayas son su ilusión, convénzanse de que la nueva era nos ayudará a todos. Si creen en el horóscopo chino, aún queda un mes y diez días para el inicio del año de la serpiente. Buen momento para reconfirmar los mejores deseos para la mayoría.
Al final de un año, de una era, de un ciclo, no debemos concentrarnos solo en nuestros pequeños deseos individuales. Nuestro próspero futuro es el de todos. Nuestra felicidad tiene mucho de colectiva. Siempre somos más nosotros que uno solo. Recordémoslo esta noche. Y siempre. ¡Feliz año!

Claudia Barrionuevo
[email protected]

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