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Martes 5 Julio, 2011


No se pueden ignorar u ocultar los 160 millones de seres humanos en todo el mundo que, en etapa embrionaria, han muerto por defectos inherentes a la FIVET

En defensa de la vida

La Ministra de Salud redactó un documento en el que se impulsa la idea de declarar la FIVET de interés público. Eso significaría que, de ser aprobado alguno de los tres proyectos presentado al Congreso, los que cotizamos para la CCSS deberíamos financiar una práctica que en lugar de defender la vida de todos los embriones humanos obtenidos mediante el procedimiento, propicia la muerte de aproximadamente un 75% de ellos, aun en contra de nuestros principios.
¿Ha tomado en cuenta la opinión pública, que este tipo de reproducción asistida es: imperfecta, ineficiente y muy costosa, como para que sea declarada de interés público? Más de las tres cuartas partes de los consultados por una encuestadora confiesan que ignoran los detalles metodológicos y que tipo de resultados se han obtenido en los países donde se realiza la FIVET. Como lo indican eminentes especialistas como el Dr. Hernán Collado y el Dr. Alejandro Leal, los datos científicos, demuestran el riesgo desproporcionado al que son sometidos los seres humanos en las etapas iniciales de su vida lo que les conduce a su muerte.
Las declaraciones de numerosas parejas que recurrieron a esta técnica, muestran una realidad totalmente distinta. Recibieron la noticia de que la técnica fracasó una y otra vez y denuncian lo frustrante y desgastante que es tal procedimiento y el enorme daño sicológico que produce.
A nivel mundial las estadísticas son contundentes. Estas señalan las causas de los fracasos tanto in vitro como dentro del útero a lo largo del proceso, debido a la complejidad de los factores involucrados. Frecuentemente, los especialistas que realizan la técnica ocultan por todos los medios a su alcance, cuáles factores inherentes a la misma probablemente conduzcan al fracaso debido a que son elementos teratogénicos o impredecibles.
Luchar por evitar el sufrimiento inimaginable de tantas parejas por esta causa, es una excelente labor a la que debiera enfocarse la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sin embargo, la Comisión se fue por otro camino. La FIVET produce vida sí, pero produce más muerte. Es como una gran pirámide en cuya punta están los bebés sobrevivientes y de ahí para abajo millones de los embriones muertos.
Llamamos a la vida a los embriones y no les damos oportunidad de continuar su desarrollo, porque los sometemos a selección artificial y premeditadamente decidimos, cuáles continúan el proceso y cuáles se desechan.
Pero también hay graves deficiencias éticas que son abordadas superficialmente por los especialistas.
El que ha estudiado en detalle la forma y el fondo de los textos de las propuestas que existen en el país para legalizar la FIVET, de inmediato se percata de su poco contenido ético. Ni siquiera son nombradas otras alternativas que solucionan la infertilidad de las parejas como la PRONATECNOLOGIA, técnica con un porcentaje de éxito muy superior al de la FIVET (93% para la PRONATECNOLOGIA frente a 30% de la FIVET).
Otras razones por las que, en mi opinión, la CIDH cometió errores de fondo y de forma en su reprimenda hacia el Estado costarricense son:
1- La Declaración Universal de los Derechos Humanos no indica que la FIVET sea un derecho humano.
2- El derecho humano más importante y del cual dependen todos los demás, es el de la vida y el de su desarrollo. Todos los embriones humanos están tutelados por este derecho. Sin embargo, este derecho es fuertemente violentado mediante la puesta en práctica de una técnica durante la cual mueren (o son congelados indefinidamente) entre un 60 – 75% de los embriones.
3- La manipulación de gametos y ovocitos fecundados en el laboratorio (fuera del cuerpo materno), probablemente trae efectos teratogénicos en su material genético. Estos no son detectables ni antes ni durante el embarazo por imposibilidad técnica. Lo cual es sumamente grave porque para solucionar este problema habría que aplicar mecanismos eugenésicos a posteriori indignos de la condición humana.
4- La ciencia moderna señala que la realización personal no depende exclusivamente de la reproducción humana. Esto se debe a que la reproducción humana no es un deber, ni algo biológicamente obligatorio. La razón es que los verdaderos padres de familia no son los que engendran biológicamente un hijo, sino aquellos que los aman, atienden, cuidan, protegen, alimentan y educan correctamente.
5- El alto costo de cada procedimiento o intento FIVET no otorga ninguna garantía de éxito. Es decir, la técnica es cara y para colmo inaccesible para la gran mayoría de la población costarricense. Tampoco debe ser introducida en el sistema de salud social de nuestro país con carácter prioritario, como sí lo es destinar y utilizar eficientemente los recursos para atender el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
6- Publicaciones rigurosas han enfatizado que la FIVET probablemente tiene éxito solo en forma aleatoria.
Quiero expresar que estoy complacido con los niños que han sobrevivido a los defectos de la FIVET. Son seres humanos que merecen una altísima estima porque poseen en sí y por sí mismos igual dignidad, desde el momento mismo de su concepción, que el resto de los seres humanos. Es la dignidad propia de todo ser de la especie Homo sapiens. En Costa Rica son 15 y cerca de 4 millones en todo el mundo. Ellos bajo ninguna circunstancia deben ser discriminados ni marginados. Ni tampoco debe surgir en ellos ningún sentimiento de remordimiento por ser sobrevivientes de la técnica. Desde una perspectiva biológica, son seres que superaron múltiples factores adversos y por ende son exitosos.
Es muy conveniente separar el trigo de la cizaña. Cuando se trata de salvar vidas humanas no podemos ser tolerantes ni complacientes. Sería un grave error ético callar ante ciertas situaciones cuyos únicos culpables son otros. No se pueden ignorar u ocultar los 160 millones de seres humanos en todo el mundo, que en etapa embrionaria, han muerto por defectos inherentes a la FIVET. Tampoco desentendernos de aquellos que están congelados en los fríos laboratorios del Reino Unido, Estados Unidos, Francia e Italia, esperando ser incinerados o botados a la basura porque nadie los quiere y estorban. ¿Por qué se desea ocultar esta realidad consecuencia directa de la FIVET? ¿Por qué seguir soportando esta conspiración del silencio? ¿Por qué se le ocultan a la opinión pública los lamentables resultados obtenidos de la FIVET?
En los momentos de prueba, el Estado costarricense ha mostrado al mundo ser una potencia ética y de paz, superior a la mayoría de los países de Latinoamérica y a los países desarrollados. Hemos dicho no al ejército, no al aborto y no a la destrucción de la naturaleza. Dijimos sí a la defensa de la vida en el Articulo 21 de nuestra Constitución Política. Así lo demostró la Sala IV desde 2000. Por favor, no perdamos ese don maravilloso. Sigamos siendo la potencia ética que otros países del planeta están esperando seguir.

Rafael Acuña Mesén
Biólogo y Experto en Bioética
Catedrático de la Universidad de Costa Rica