“Si lo dice La Patada, póngale la firma”, sentencia mediática del recordado programa de Parmenio Medina.
Entonces, si lo dice la “Nota de Tano”, póngale la firma.
Si España abre el marcador en la final del Mundial frente a la Argentina, su técnico Luis de la Fuente no va a meter el bus para defender la mínima ventaja.
Con casta de campeón del mundo, con sangre fría, sin desplomarse mental ni emocionalmente y con decisiones acertadas de Lionel Scaloni a la hora de las variantes, Argentina le dio vuelta al marcador en sus partidos de octavos (Egipto), cuartos (Suiza) y semifinal (Inglaterra), en mucho por la indiscutible calidad de su nómina, liderada por Lionel Messi, pero también porque les ayudó y bastante, que los técnicos de Egipto, Suiza y sobre todo Thomas Tuchel de Inglaterra, entraran en pánico, se les aflojaran las tuercas, se nublaran mentalmente y antes de tiempo, ordenaran defender ventajas en el marcador, en lugar de buscar rematar al ilustre enemigo.
Quizá el que carga menos responsabilidad es el egipcio Hossam Hassan, quien se cayó mentalmente cuando se le anuló a su seleccionado el 2-0, una obra de arte, congelada por el VAR. Si bien es cierto, enseguida cayó el 2-0, que fue válido, los egipcios se desmotivaron, creyeron ser víctimas de una injusticia y abrieron los portones para que Argentina con 3 goles, los aniquilara en pocos minutos.
El técnico de Suiza, Murat Yakin, se desmoronó cuando le expulsaron por una “acción tonta” pero reglamentaria a Breel Embolo en el minuto 72. Suiza ganaba 1-0, metió el bus con 10 defensores y Argentina los aplastó 3-1.
En la semifinal, el técnico alemán de Inglaterra, Thomas Tuchel erró de cabo a rabo y se le aflojaron los pantalones. Ganaba 1-0, con gol de Gordon al 55 y en los minutos 72 y 82, sacó a sus dos futbolistas más explosivos: Gordon y Rice y metió muros humanos en defensa, pasó a un 6-3-1 y su colega Scaloni, con los ingresos de Nico González (64), De Paúl, Otamendi y Montiel (72), le pasó por encima, los avasalló y dio vuelta a la tortilla triunfando 2-1.
En la espectacular final que se avecina entre Argentina y España, ni Scaloni, ni De La Fuente meterán el bus. Choque de talentos, fútbol ofensivo, artistas del balón: Messi, Yamal, Olmo, Julián, Rodri, McAllister y los porterazos Simón y Dibu. Estrategas sin temor, van al frente, al ataque y los buses se quedan estacionados en el parqueo.





































