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Domingo, 18 de agosto de 2019



EDITORIAL


Emprendamos la gran tarea pendiente

| Viernes 17 septiembre, 2010




Por mucho que los propios gobernantes se quejen de estar atados de pies y manos por los engorrosos trámites, si ellos no se deciden a cambiarlos así seguirán
Emprendamos la gran tarea pendiente

Es ya una queja cotidiana la que repite que el país no puede avanzar porque carece de infraestructura. En este espacio se habla del problema con frecuencia porque es un punto álgido de la vida nacional y no puede obviarse hasta tanto no se solucione.
Sin embargo, ha faltado la decisión política, tanto en la administración anterior como en la actual, para dar el gran salto y modificar el sistema imperante para implementar uno nuevo que permita ejecutar de manera ágil, controlar adecuadamente y rendir cuentas como es debido en la administración pública.
Hoy Costa Rica se encuentra ante la insólita coyuntura de contar con financiamientos aprobados para realizar obra pública sumamente necesaria, pero no poder hacerla por la maraña interminable de trámites a realizar. Se hizo una cosa pero no la otra, de las dos indispensables para que la rueda verdaderamente se mueva a una velocidad deseada.
Es decir, se hicieron gestiones para conseguir el dinero, pero no la gran obra pendiente que es crear un nuevo sistema que sea eficiente para los trámites necesarios antes de iniciar obras.
El problema reside en que por mucho que los propios gobernantes se quejen de estar atados de pies y manos por esos engorrosos trámites, si ellos mismos no se deciden a cambiarlos así seguirán.
Modificar estas cosas, claro, demanda un esfuerzo importante para evitar cometer errores. Se requiere un nuevo sistema que mejore al actual en todo sentido. Es decir, uno capaz de tramitar en forma dinámica pero transparente y con definidas sanciones para castigar a quienes obren fuera de las reglas o con negligencia.
Solo cuando estas decisiones se tomen se verán los cambios en la velocidad con que se muevan las cosas en Costa Rica. Pero aunque son necesarias desde hace décadas, por razones difíciles de comprender los gobiernos las pospusieron.
Son retos importantes que, de lograrse, darían un fuerte impulso a Costa Rica porque tendrían una incidencia en múltiples aspectos de la economía y en la vida nacional en general.