Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 29 Marzo, 2017

Pizarrón

Empezó la fiesta electoral

En Costa Rica los procesos electorales siempre, por lo menos desde que existen con participación de partidos políticos, y con votación directa y secreta, los hemos tenido como fiestas electorales, donde el pueblo de muchas maneras expresa su alegría, su regocijo su derecho político más alto, la posibilidad de escoger gobernante, legisladores y representantes populares en los gobiernos locales.
El proceso electoral, en este sentido, es la fiesta más solemne de la democracia política nacional. Es el acto en el cual se rememora, y con ello se celebra, afirma y consolida, el régimen republicano y democrático que tenemos, que hemos forjado y mejorado con los años, sujeto aún de mayor perfeccionamiento. Es el momento en que el pueblo tiene oportunidad de mantener un partido político en el ejercicio del Gobierno o de cambiarlo, y darle el Gobierno a otro partido político.
En estos procesos electorales se cambia el presidente forzosamente. Este es el cambio más importante y el que mueve todo el proceso electoral. El nuevo presidente puede ser del actual partido gobernante, con lo cual continuaría ese Partido Acción Ciudadana en el Gobierno, o se nombra otro presidente, de otro partido político, desplazando del Gobierno al actual partido gobernante, y haciendo entrar al Gobierno a otro partido.
Esta fiesta electoral tiene dos dimensiones hoy. La primera, que inició el 1° de enero pasado cuando el Tribunal Supremo de Elecciones hizo público el calendario electoral de las elecciones de febrero de 2018, desde ese día hasta el día de votación, primer domingo de febrero, en el cual todos los partidos que logren inscribirse, en debida forma, participarán demandando el favor del pueblo electoral. La segunda, la que los distintos partidos establecen a su interior para escoger los candidatos que presentarán ante el electorado.
En cuanto a la primera, adquiere fuerza e intensidad, como expresión popular organizada, cuando se abran los fuegos electorales oficiales a partir de octubre hasta febrero, con los partidos que estarán, en esa etapa final de la lucha o fiesta electoral, por definir quién será el mayor ganador, el que gane la Presidencia de la República y el que gane la mayor cantidad de diputados electos.
En cuanto a la segunda, en la primera mitad del siglo XX predominaban los grandes líderes de los partidos, que se imponían como candidatos ante el electorado, sin discutir, como hoy, cómo eran escogidos. Sencillamente en los partidos se escogían y así se presentaban. El pueblo electoral se identificaba con ellos y así se realizaban las luchas electorales.
Eran usuales, en esa época, las concentraciones populares alrededor de los líderes, caudillos o candidatos, en ausencia de campañas publicitarias, como las que se hacen hoy en medios de comunicación. A mayor concentración ciudadana, en marchas o manifestaciones de fuerza como se les llamaba, se suponía más fuerza electoral. En esa primera mitad de siglo XX los partidos organizaban esas concentraciones movilizando gente del interior del país, en la capital o en los diferentes cantones. En la capital traían gente del interior del país. Incluso los hacían desfilar de esa manera, por cantones o regiones, o por sectores sociales. Así, los contrincantes se veían obligados a tratar de mostrar mayor movilización popular de esas regiones o cantones. Se trataba de impactar por el tamaño de las manifestaciones. Se trataba de llenar con personas grandes avenidas o calles.
En la segunda mitad del siglo XX funcionó este método de movilización popular, de modo importante, casi hasta finalizar el siglo XX. Pero fue cediendo, especialmente en este siglo XXI, ante el impacto de los medios de comunicación, radial, televisivos, escritos, y hoy electrónicos. Aun así, los partidos políticos no dejaron de hacer pequeñas concentraciones en poblados o cantones. O de llegar a ellas como ingeniosas formas de presentación popular muy aldeanas, comunales o citadinas.
A ello se sumó, debilitando las concentraciones, el papel de las empresas encuestadoras que contribuían a definir simpatías, preferencias y tendencias ganadoras entre partidos y candidatos.
Al interior de los partidos ha quedado la lucha interna de posibles aspirantes a puestos de elección popular, presidente o diputados. Los mecanismos de elección final de estos están definidos por el Código Electoral y los Estatutos constitutivos de cada partido político. Por ello, en estos días han arrancado los procesos de selección principalmente de los candidatos presidenciales. Unos partidos por las llamadas convenciones, abiertas o cerradas, y otros reservando esa decisión a sus asambleas nacionales.
Con la convención abierta que el Partido Liberación Nacional inició, que culmina el próximo domingo 2 de abril, prácticamente arranca, en la realidad, la Fiesta Electoral Nacional. Para Liberación Nacional será igualmente el reto de contrastar su resultado, en votos como en definición de candidato, con lo que han venido diciendo o señalando las encuestas respecto a su simpatía popular o partidaria. La mayor cantidad de votos posibles es su máximo reto.
Durante estas últimas semanas, desde que fue convocada esta convención e inscritos sus candidatos, el país ha vivido una lucha electoral interna en Liberación Nacional, que ha ocupado la mayor atención política nacional, el mayor espacio de información y publicidad política tanto de ese partido como de sus candidatos.
Una vez que culmine con la nominación oficial del candidato a la Presidencia del Partido Liberación Nacional, siguen las otras convenciones políticas abiertas o cerradas, que tienen programados los partidos Unidad Social Cristiana, Acción Ciudadana y Libertario, que le pondrán calor emocional y de fiesta electoral a este proceso, por la incorporación popular que alrededor de estas convenciones se mueve, no así por las postulaciones que se hagan por medio de asambleas nacionales de partidos, que ante las convenciones masivas, se verán como escogencia de candidatos por grupos pequeños, casi elitescos, de 70 miembros de una asamblea nacional partidaria. Frente a las escogencias por convenciones, las que se hagan por asambleas partidarias se verán poco democráticas.
Hasta hoy, la Convención de Liberación Nacional y sus candidatos han opacado a los otros partidos políticos, sus convenciones y candidatos. Obviamente, pasada la convención de Liberación Nacional adquirirán relevancia las que se vayan programando y ejecutando de los otros partidos, atrás ya de la de Liberación Nacional, y comparándose, aunque no lo quieran con ella.
Por otra parte, a partir del lunes 3 de abril, cuando Liberación Nacional tenga su candidato, define para todos los efectos, la lucha de los otros partidos frente al candidato que nomine el Partido Liberación Nacional.
Aun cuando ya existen dos candidatos claramente establecidos, Rodolfo Hernández del Partido Republicano Social Cristiano y Sergio Mena Díaz, del Partido Nueva Generación, será el candidato del Partido Liberación Nacional el que se convierta en el espejo político en el cual todos los demás partidos y candidatos se estarán viendo y estarán confrontando.
Desde el lunes 3 de abril, hasta que la Unidad Social Cristiana postule su candidato y Acción Ciudadana haga lo mismo, no se definirá la primera línea de fuego de esta Fiesta Electoral que se inicia, con fuegos artificiales, bombos y platillos este domingo 2 de abril. Mientras tanto, el candidato liberacionista llevará ventaja de camino, de organización, de adhesiones y simpatías frente a candidatos que aún son inciertos.
Además, por el ambiente electoral que se siente, por todos los elementos políticos que gravitan en estos días, y en los siguientes al domingo próximo, pareciera indicar que el Partido Liberación Nacional será el principal foco de ataque de todos los demás partidos, lo que le hará cuesta arriba su lucha electoral hacia febrero de 2018. Si esto es así tendrá que definir y establecer una gran estrategia política para lograr su triunfo, y sobre todo una gran táctica electoral en los próximos meses.
Para mí, tal como veo los sucesos hoy, los tres grandes partidos que tienen mayores posibilidades de triunfo presidencial en febrero son Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana. Pero en política no hay nada escrito. En política 2 y 2 no son 4.
En esas convenciones y asambleas partidarias estamos apretando jabones de la Fiesta Electoral y no sabemos hacia dónde van a salir o llegar. Tan solo presunciones políticas podemos esbozar. Lo único claro es que el jabón del Partido Liberación Nacional será apretado el próximo domingo.
Los costarricenses, todos, dada la convocatoria abierta de la Convención del Partido Liberación Nacional, tienen la oportunidad de participar en escoger, entre los candidatos de ese partido, el que mejor les parezca que puede encabezarlo hacia las elecciones de febrero de 2018.
Se trata de escoger el mejor de cada partido, para que sea el mejor de todos ellos el que llegue a la Presidencia de la República el 8 de mayo de 2018.
En unos partidos políticos se da la oportunidad de que todos los ciudadanos participen en esa decisión democrática. No la pierda, si cree que puede contribuir a esa mejor escogencia.